El mejor jefe de campaña que tiene Cobos son los Kirchner. Lo agrandan al vago como galletita en la leche. Estaba Cobos en La Serena corriendo por la playa para calmar sus ansias de maratón, y los mendocinos allí presentes lo advertían: “Mirá, allá va Cobos, el contrapresidente”.
Estaba en La Serena y de pronto se vio metido en La Histérica. Cristina se mandó los decretos de necesidad y urgencia, y urgentemente Cobos debió abandonar sus vacaciones. Llegó a Buenos Aires en malla, con ojotas y protector solar número 84 por todo el cuerpo, y se puso a ver qué podía hacer la Congreso para intervenir en este rollo que había armando la presidencia. ¡Para qué! Cristina le dijo de todo menos lindo.
Ese quiere llegar a ser presidente antes del 2011. Cobos es un golpista. Hay una conspiración política, mediática y judicial y Cobos es uno de los conspiradores. Y el Cleto, con más cara de Cleto que nunca, contesta a los periodistas, yo me voy a ir del gobierno junto a Cristina. Como diciendo: “Me quieren sacar pero yo soy más resistente que calzoncillo de mimbre”. Sus propios adversarios lo agrandan. Porque, según dicen la mayoría de las encuestas, el nivel de aceptación de la presidenta está raspando el fondo del tarro y la mayoría de la población la ve con disgusto. Entonces, si la presidenta dice: “Ese es el que me está haciendo la contra”, la mayoría del pueblo piensa: “Pues, yo quiero estar con ese que le está haciendo la contra”. ¿Y ese quién es? Pues el Cleto. Comenzó subidito de tono el 2010.
Se armó un bolonsky por el cual no había necesidad y urgencia. La situación ha sido comentada por gran parte del mundo, que no entiende cómo hacemos los argentinos para complicarnos más de lo que estamos. A lo mejor, lo del Fondo del Bicentenario era una buena idea, pero ya nadie se acuerda de cuál fue el fundamento de las medidas, todos nos quedamos preocupados por las formas en las que fueron impuestas. Otra vez, lo urgente no deja ver lo importante. El Gobierno señala a Cobos, y no sé si Cobos no ha agrandado nuestra deuda exterior, porque, ¿habrá pagado el hotel cuando se vino rajando de La Serena?
