Ansiedad, estrés, miedo, insomnio, palpitaciones…son parte de las sensaciones que muchos argentinos sienten en su día a día producto tal vez de la incertidumbre frente a un escenario tan incierto que se ha dado por la pandemia del COVID-19. Y es que en tiempos de encierro y aislamiento obligatorio, la salud mental de los argentinos está comprometida.
En este sentido, las sesiones virtuales con psicólogos han crecido exponencialmente, con un grado elevado de pacientes nuevos sin trastornos previos.

En esta dirección, la Dirección Nacional de Salud Mental y Adicciones del Ministerio de Salud de la Nación emitió una serie de recomendaciones. Son 12 en total: mantener viva la comunicación social, fomentar la empatía y la solidaridad, hablar con los niños, comprender que se trata de una situación transitoria, liberar los sentimientos que afloran en estas situaciones, entre otras. La 11 dice expresamente “pedir apoyo profesional en caso de ser necesario”. “Seguir las recomendaciones de protección y prevención proporcionadas por profesionales de la salud. Si todo esto no ayuda, considerar buscar el apoyo de un profesional de la salud mental o de una organización vinculada a la salud mental”, completa.
Así, el confinamiento forzoso, el tiempo libre exagerado y la convivencia ininterrumpida derivó en una demanda de la atención psicológica a distancia. La reclusión y la incertidumbre requerían que las consultas no se suspendieran. Pero, paradójicamente, las medidas de aislamiento y los riesgos de contagio impedían las visitas a los consultorios. Brotó entonces la necesidad de una atención virtual a las inquietudes de los pacientes, los viejos y los nuevos, víctimas del encierro.

Terapia on line en tiempos de coronavirus
En el nuevo mapa social que impone la cuarentena, los profesionales de la salud mental se enfrentan a una demanda inédita. “Por primera vez, habilitamos una línea para llamados de contención, algo que no habíamos hecho nunca”, precisa Claudia Borensztejn, presidenta de la Asociación Psicoanalítica Argentina (APA). “Es una línea gratuita para la comunidad y los profesionales de la salud (whatsapp 54911-2240-5828); no para iniciar un tratamiento sino una consulta de rescate, un SOS. Algunos de los que llaman tienen problemas previos que se agudizan en una situación como la que plantea la pandemia. A veces, con escucharlos y darles alguna indicación o decirle ‘bueno, llámeme mañana’, alcanza”, explica y agrega que los profesionales “solo dan una guía en cuestiones prácticas: cómo conseguir una medicación, una receta electrónica, etc. Si vemos que hay problemas previos, sugerimos que se continúe en una terapia”, aclara.
En este sentido, Gustavo Casals, psicólogo y especialista en temas de sexualidad y género señala: “Todo esto es muy reciente. Estas situaciones ‘extremas’ en realidad profundizan un rasgo de la personalidad de base. Aquellos con tendencias obsesivas las van a ver acentuadas, los creativos encontrarán nuevas vías de desarrollo y los que suelen aburrirse se van a aburrir más”. El terapeuta sospecha, además, que esto irá en aumento y que alguno de sus colegas ya están brindando apoyo general a gente que lo solicita vía Twitter, aunque ese salvataje no debe considerarse “tratamiento”.
En esa misma línea, la psicoanalista y psicóloga clínica y forense Margarita Marsan anticipa que “frente a una situación disruptiva colapsan algunos recursos defensivos, entonces aparecen pacientes nuevos que todavía no se habían animado a empezar”. Sin embargo, se sorprende de que aun en cuarentena obligatoria muchos sean reticentes a la atención online, por teléfono o por videollamada: “Pienso que se encuentran con la dificultad de no tener intimidad en sus hogares. No obstante, siempre hay recursos para crear a la medida de cada uno, y la escritura podría ser uno de ellos”, agrega como solución.
¿Qué recomiendan los expertos?
La solución es estratégica. Los expertos trazan un plan de acción similar. “Definir acuerdos de convivencia y rutinas familiares e individuales, evitar la información redundante y negativa, realizar alguna actividad física y reconocer fortalezas propias y ajenas”, es la propuesta de Pablo Hirsch director del Centro Privado de Psicoterapias (CPP) para combatir las situaciones de estrés y ansiedad que germinan en cuarentena.

“Llamamos esto aislamiento físico y social, pero no aislamiento comunicativo. A nuestros pacientes les decimos que no dejen de hablar con sus amigos, que no se queden aislados respecto a la comunicación”, recomendó la doctora Borensztejn, quien a su vez sugirió respetar los espacios de intimidad en el ámbito intrafamiliar, adoptar una rutina ordenada con respeto por los horarios del sueño, del uso de pantallas y del consumo de información.
“El aislamiento y el encierro claramente nos desorganizan la psiquis”, adujo Gabriela Martínez Castro es especialista en Trastornos de Ansiedad y directora del Centro de Estudios Especializados en Trastornos de Ansiedad (CEETA). Por eso, es necesario contrarrestar la descomposición de la normalidad, de las rutinas con actos estructurados y conscientes.

Su receta para tolerar la cuarentena y controlar la ansiedad, los malos humores, la irritabilidad y los conflictos: “Lo más importante es no adelantarse a los hechos en forma negativa: no catastrofizar la situación. Vivir en el aquí y ahora lo más posible, siendo plenamente consciente de lo que se está viviendo. Es fundamental tener una rutina de actividad física para descargar la ansiedad y favorecer la secreción de endorfinas, que son hormonas que nos generan placer, nos baja la ansiedad y nos aumenta la sensación de alegría. Es necesario que planifiquemos una agenda diaria, ya sea arreglar cosas de la casa, mirar una película, cocinar, jugar juegos de mesa. Tratar de coordinar con el resto de la familia o con quienes estemos conviviendo cómo se van a repartir esas tareas. Establecer una dieta lo más sana posible y cumplir con el sueño higiénico, que son ocho horas por noche. Tratar de no disociarnos y no desorientarnos en el tiempo, considerando que el encierro nos lleva a no saber muy bien en qué día estamos o qué hora es: así se empiezan a flagelar los horarios de las comidas y la vigilia. Es importante tratar de mantener la mayor cantidad de conexiones virtuales con nuestros amigos y por supuesto tener muy en mente que esta es una situación de urgencia, algo atípico que va a pasar. Ya vamos a retomar en algún momento nuestra actividad cotidiana”.
