Hay casos en los que uno tiene que tomar precauciones. Como dijo alguna vez Rubén Blades: “La vida te da sorpresas” y, muchas veces, esas sorpresas no son agradables. Si uno sabe que va a enfrentarse a situaciones peligrosas, tiene que prepararse. Así lo hace la madre cuando le dice a su niño: “Va a refrescar, nene, llevate la campera” (la madre del té siempre le dice a su hijo que se lleve el saquito).

    Si vamos a una cancha en la actualidad, al menos, deberíamos llevar una máscara antigases. Cuando subimos al auto, es de todas formas aconsejable colocarnos el cinturón de seguridad, porque no sabemos qué puede acontecernos en el trayecto previsto. Supongamos el caso de que a usted se le ocurra este mediodía escalar el Aconcagua. Por lo menos, tiene que preparar una carpa, bolsa de dormir y uno o dos pulmones más.

    Hay veces que pecamos por imprudentes porque, sabiendo que nos enfrentaremos a situaciones difíciles, no tomamos las precauciones del caso. Se acerca un nuevo Carrusel vendimial, sabemos que desde los carros alegóricos suelen llover proyectiles y mucho más hacia el palco de autoridades, en el que se amontonan los notorios de la actualidad provincial y varios colados no notorios.

    Deberíamos exigirle a nuestro gobernador que use casco. A ver si un melonazo del carro de Lavalle nos deja sin candidato a vicepresidente. Como dice el refrán, es mejor prevenir que amamantar.