Iba caminando por la Garibaldi, a temprana hora de la mañana, buscando Canal 9 para perpetrar mis monólogos, cuando detuvo mi andar un señor algo raro. Suele ocurrirme que la gente me identifica por lo que estoy haciendo ahora en la televisión y me cuenta sus problemas, me da sus opiniones y muchas veces me sorprende con las cosas que me dice o me cuenta. Esta es una de esas cosas. El señor algo raro estaba con un traje de piel, grueso, y la mañana no tenía fresco para tanto, al contrario, hacía un calurón como para hacer huevos fritos sobre el capot de un auto. Pensé: “Puede que tenga alguna enfermedad”. El tipo tenía unos bigotes algo revueltos y unas orejas tipo paila para dulces familiares, tipo Cleto. No le dije nada porque era tan grandote que no me animé. Él me dijo: “Usted que habla por la tele y escribe en El Sol diga algo del estado en el que están las acequias”. Le expliqué que varias veces habíamos hablado de ese tema en nuestros espacios. Agregó: “Sí, pero no es suficiente, ¿vio el olor que hay en las acequias?”. Estuve a punto de responderle que yo al olor generalmente lo huelo, no lo veo, pero me dio miedo, era mucho más alto que yo y mucho más corpulento. Siguió diciendo: “Algunas acequias son como basureros delivery”. Bufó un poco, los bigotes le temblaban, se notaba que estaba enojado, que el tema lo sacaba de las casillas. Al final añadió: “En las acequias, usted puede encontrar vasitos plásticos, botellas plásticas, otros envases descartables, muñecas evisceradas, tías solteronas aún usables, pañales descartables con un toco así de descartes, tapas de inodoro, gabinetes de heladeras, Citroën 2 CV, un afiche de Genoud. Cualquier cosa menos agua”. Le contesté: “No se olvide de los pericotes”. A lo que respondió: “¿Cómo me voy a olvidar si yo soy uno de ellos? Después se metió debajo de un puente esquinero, entró a duras penas. Le quedaba un poco ajustado de sisa.
Pericotes
Iba caminando por la Garibaldi, a temprana hora de la mañana, buscando Canal 9 para perpetrar mis monólogos, cuando detuvo mi andar un señor algo raro.
