Hace algunos años atrás se pusieron de moda entre las mujeres los hot pant, o sea, los pantalones calientes. Que era un short diminuto que no se usaba para la playa, sino para vestir todos los días. Pues, como habrá usted visto por las calles, han vuelto. Gran parte de las mujeres de nuestra provincia salen a la calle con esta vestimenta diminuta, más diminuta que las minifaldas, que aumentan la población de pericotes en el centro, porque la mayoría de los hombres se hace los ratones. Hay zonas que las mujeres no pueden mostrar, por ejemplo, el dorso. No es bueno que una mujer ande con el traste pelado en el medio de la calle. Se lo puede insinuar con ropa ajustada, de tal modo que lo que hay adentro de la ropa se marque de una manera convincente, pero no en carne viva, eso no se puede. Pelado se lo puede ver en las revistas, esas que ponen en el lateral derecho de los quioscos y que debe ser el lugar del quiosco más mirado por los hombres. Tampoco pueden mostrar el busto desnudo, a pesar de que ya lo hacía Isabel Sarli en películas del 60. Pueden mostrar parte del busto con escotes como iceberg, porque ustedes saben que el iceberg muestra afuera sólo un porcentaje de lo que hay adentro. Lo que sí pueden mostrar sin que nadie las acuse de casquibanas, lidibinosas, exhibicionistas y provocadoras son las piernas. Para eso sirven los pantaloncitos tan de moda en estos momentos. Los hay de la más variada gama y colores, algunos tan ceñidos que a uno le da la sensación de que la piel de abajo se está ahogando, la pobre. Y claro, hay que tener buenas piernas para mostrarlas, porque las muy flacas pueden parecer dos palillos que salen de la misma salchicha, y las muy gordas pueden parecer dos salchichas que salen de la misma salchicha. Las piernas deben ser bien parejitas y no de esas que al caminar dejan un hueco en el medio por donde puede pasar una pelea de chocos. O sea que es una moda exigente. Sabido es que uno de los sacrificios cotidianos de las mujeres es la depilación de las piernas y esta moda exige una depilación profesional. Por ahí andan los pantaloncitos hot, hoteandonos el paisaje de nuestra ciudad. Y es todo un elogio hacia nuestras mujeres, porque no se puede dudar, con esta moda, de que las mendocinas son muy piernas.