Empezó el año jugando la Copa Libertadores y lo terminó hundido en el fondo de la tabla y mirando con mucha preocupación la tabla de promedios. Así fue el 2019 para Godoy Cruz, un club que entró en modo “autodestrucción” a partir de pésimas decisiones dirigenciales que lo obligan a barajar y dar de nuevo rápidamente para revertir este oscuro presente.
Cuatro entrenadores dirigieron al Tomba en partidos oficiales por Superliga. Arrancó Marcelo Gómez el 25 de enero ante Lanús y terminó Daniel Oldrá este domingo 8 de diciembre contra Defensa y Justicia. En el medio pasaron Lucas Bernardi y Javier Patalano. Ninguno de ellos superó el 25% de efectividad al frente de un plantel que hizo la peor campaña de Godoy Cruz en su historia en Primera División.

Apuestas que salieron mal
La dirigencia encabezada por José Mansur reiteró la misma estrategia que en el pasado le dio grandes resultados: técnicos novatos y refuerzos con poco cartel. Esta vez la jugada salió muy mal.
El 2019 comenzó con Marcelo Gómez en el banco de suplentes. De las inferiores de Velez a la Primera de Godoy Cruz. El resultado del experimento fue tan malo que sólo duró 29 días, aunque dejó secuelas que aún sufre un plantel mal armado y preparado que nunca pudo levantar cabeza. Fueron 6 partidos, con sólo una victoria y 5 caídas. La efectividad fue de 16,6%.

Daniel Oldrá se hizo cargo del barco un partido (empate sin goles en el clásico ante San Martín de San Juan) mientras Mansur preparaba otra jugada desconcertante. Eligió a Lucas Bernardi, a quien no mucho tiempo antes había echado por no estar de acuerdo con el juego que mostraba Godoy Cruz.
Eso no fue el impedimento para que el exmediocampista de Newell’s, representado por el todopoderoso empresario Cristian Bragarnik, aterrizara una vez más en Mendoza. Su estadía se extendió por 8 partidos oficiales por Superliga. Una victoria, 3 empates y 4 derrotas fueron suficientes para que le mostraran la puerta de salida. Su efectividad fue del 25%.

Como un manotazo de ahogado, las autoridades recurrieron a Javier Patalano, quien dirigía la reserva. Sin embargo el sueño de repetir el camino de Diego Dabove se convirtió rápidamente en pesadilla. Cuatro partidos, una victoria y 3 derrotas alcanzaron para terminar con el corto ciclo de 26 días. La efectividad también fue de 25%.

Para no “quemar” a Patalano, Mansur lo mandó de nuevo a la reserva y Daniel Oldrá, el eterno bombero, se tuvo que hacer cargo de la pesada mochila. Pero la etapa del “Gato” sólo sirvió para echarle más leña al fuego.
En ese lugar donde se siente incómodo, cómo el propio Oldrá admitió más de una vez, estuvo 9 partidos: 2 victorias y 7 derrotas. Sumando aquel interinato de un partido antes de la llegada de Bernardi, la efectividad del máximo ídolo del club fue de 23,3%.

Entre el final de la Superliga pasada y el principio de la actual, Godoy Cruz disputó 28 partidos: ganó 5, empató 4 y perdió 19. Hizo 23 goles y le convirtieron 55 (una diferencia negativa de 32). Sólo sumó 19 puntos de 84 posibles, lo que representa una efectividad de 22,6%.
Godoy Cruz inició la Superliga 2019/2020 en el puesto 5 de la tabla de promedios (coeficiente de 1,692), por lo que esta temporada no tiene riesgo de descenso. La seguidilla de derrotas ya lo ubica en el lugar 13 (1,426), aún lejos de la zona roja.
El problema se presenta en la próxima campaña, cuando el Tomba pierde los 56 puntos de la gran campaña del equipo de Dabove. Hoy figura en la ubicación 22 (coeficiente de 1), en zona de gran riesgo.

Mansur prometió entre 7 u 8 refuerzos y eligió a Mario Sciacqua como entrenador para el arranque del próximo año. El técnico, que será presentado oficialmente este lunes y comenzará a trabajar el 26 de diciembre próximo en el inicio de la pretemporada, tendrá la difícil misión de mantener a Godoy Cruz en Primera.
