Micaela Abdón tiene 18 años y es la reina de San Carlos 2013. Dueña de una gran simpatía y dulzura, habló con El Sol Online sobre cómo está viviendo toda esta experiencia.
Además, disfrutó de la producción fotográfica, asegurando “nunca me había visto vestida ni arreglada así”. La joven estudia el profesorado en Educación Primaria y reconoce que está viviendo un sueño que tuvo toda la vida.

– ¿Cómo te llegó la posibilidad de ser candidata a reina?
– Yo bailo brasileño en el grupo que representé (Made in Mendoza Group). Estaba ahí cuando me avisaron que le profesor quería hablar conmigo y, cuando lo fui a ver, me hizo la propuesta y yo le dije que sí (risas).
– ¿Qué sentiste cuando dijeron que eras vos la nueva reina de San Carlos?
– En ese momento se me corrían las lágrimas y una de las chicas, Florencia Román, me las secó. Antes de todo, cuando estaba subiendo al escenario, una persona se me acercó me dijo: “Mirá al cielo, esta noche Dios te va a premiar”.

– ¿Cómo vive todo esto tu familia?
– Al principio, mi papá (Raúl) no me quería dejar que fuera candidata. Me puse a llorar y le dije que igual iba a ir. Al final me dijo que me acompañaría y cuando me coronaron tenía los ojos llenos de lágrimas. Mi mamá (Mabel) y mis hermanas (Yamila y Milagros), también. Y no me puedo olvidar de mi abuela, que cada vez que me subía al escenario la veía desde arriba y le brillaban los ojitos (emocionada).
– ¿Estudiás?
– Sí, Profesorado en Educación Primaria, pasé a segundo año. También estudio Inglés, estoy en quinto año.

-¿Qué proyectos tenés para este año de reinado?
– Yo le hice una promesa a Germán Ejarque (presidente del Consejo de Discapacidad): voy a trabajar para las personas con capacidades diferentes. Me impresionó muchísimo cómo él valora la vida y todas las cosas que ha logrado.
– ¿Qué sentís cuando escuchás noticias sobre accidentes viales protagonizados por adolescentes?
– Me da mucha pena. Los jóvenes se sienten solos o no tienen el apoyo de sus familias y son muy criticados. Y, en busca de la felicidad, se meten en el alcohol y las drogas.

– ¿Qué expectativas tenés respecto a la convivencia en el hotel?
– Me han dicho que es la mejor experiencia que te puede pasar en la vida. Espero poder sacarle el jugo, poder conocer a las otras chicas y recibir el cariño de la gente. Estoy muy ilusionada porque vivir esto es algo que quise siempre.
– ¿Algún mensaje que le quieras dejar a los mendocinos?
– Algo que mi mamá me dice siempre: las personas tenemos una luz adentro y no debemos permitir que nada ni nadie le opaque. Por eso, debemos mostrarnos tal cual somos. Si uno está en algún lugar es porque Dios nos puso ahí, y es por algo. Hay que esperar siempre lo mejor.

