Pero claro, ellos no se agarran por cuestiones cotidianas, porque ella gasta mucho, porque él llega tarde y en calidad de ser humano con corcho, porque ella está recontrapodrida de hacerle de comer y encima él insiste en que su mamá cocina mejor, porque él no fue al acto del 9 de Julio en la escuela de los pibes y prefirió celebrar la Independencia con su secretaria.No, los motivos de los enfrentamientos entre los Kirchner no son comunes, y vos que te andás pavoneando con Moyano, y vos que no querías mandar la ley al Congreso, y vos que me lo pusiste a Cobos para que me jodiera los planes, y vos que lo defendías a Felipe Solá.
Tres fuentes, ajenas entre sí pero con el mismo poder de llegada al matrimonio, se animaron a confirmar que las peleas y discusiones entre las dos personalidades más poderosas del país se convirtieron en moneda corriente. Dicen que el 28 de junio en la residencia de los Sauces, la casita humilde que el matrimonio tiene en Calafate, resonó este grito de todos modos aclaratorio: ¡Acá, la presidenta soy yo, carajo! Y parece que no fue dicho por estar contenta y agradecida. Hace siete días, la relación entre el actual presidente del PJ y la presidenta de la Nación llegó a su punto de máxima tensión. La crisis que desató el conflicto con el campo desnudó una por una las diferencias entre Cristina y Néstor que, ahora, ya son difíciles de disimular.
“Casi no se hablan y cuando lo hacen, Cristina explota”, aseguró a Perfil un funcionario K. Piensan muy distinto y encima ahora, ella lo culpa del destino de su gestión”. Usted podrá decir, desde adentro de la institución del matrimonio, bueno, son disputas temporarias, pasajeras, que todo matrimonio tiene, pero no me va a negar que en este caso se trata de disputas especiales de un matrimonio muy especial, porque sus diferencias se meten en nuestra economía, en nuestra situación social, en nuestros problemas cotidianos. ¿Cómo era la fórmula a la que recurrimos cuando nos casamos? Ah, sí, hasta que la muerte nos separe. Bueno, en este caso podría variarse así: hasta que el poder nos separe.
