A medida que pasan las horas y los días y nos acercamos a dos fechas electorales cruciales, de alto impacto en Mendoza, se irá demostrando el nivel de ansiedad, incertidumbre y nerviosismo que, indudablemente, recalentará la campaña entre el oficialismo y la oposición peronista hasta conducirla a un punto desconocido, al menos, dentro del actual cronograma electoral. Ambos, como se viene observando, se han dado cuenta de lo mucho que está en juego y de las chances que tienen enfrente: el oficialismo ya tomó nota de que no podrá darse el lujo de relajarse; la oposición porque imagina que, a la vuelta de la esquina, existe un halo de luz por donde podría colarse una elección soñada.

La clave estará, como casi siempre sucede, en el mensaje, en la claridad de la campaña y en su efectividad. El que se equivoque en eso puede que no tenga otra oportunidad. Eso vislumbran cerca de los candidatos, o, mejor dicho, cerca de Anabel Fernández Sagasti y de Alfredo Cornejo, porque el gobernador ha asumido todo el peso por el lado del Gobierno, eclipsando, quizás deliberadamente, al aspirante a sucederlo, el intendente Rodolfo Suarez.

Por lo que se ha visto hasta ahora, no hay que esperar demasiado en cuanto a la calidad y profundidad del debate. Todo se circunscribe a la nacionalización de la discusión por el lado del peronismo y a la provincialización total por el del oficialismo. Ayer, Cornejo, plantado como protagonista de la centralidad política, ha cuestionado que los candidatos opositores se han “colgado” de Alberto Fernández y de Cristina porque “no tienen nada que ofrecer”. Claro, ha sido como respuesta a ese machaqueo permanente del peronismo basado en que “Cornejo es Macri”.

El peronismo va a poner todo. Anabel ya tiene la confirmación de varias visitas a la provincia de Alberto. Al candidato se lo espera para el jueves y viernes por el Sur provincial y por Guaymallén. Pero, mientras se le arma la agenda, está en vista una presencia, quizás, más explosiva del aspirante a la Presidencia: para el 1 de setiembre, el día en que los departamentos de San Rafael, San Martín, Tunuyán y Lavalle elijan al intendente por los próximos cuatro años y donde los jefes comunales tienen todos los boletos comprados. Es más, por Buenos Aires y de la mano de Anabel ha incursionado Emir Félix, el intendente de San Rafael. Félix les ha asegurado a ambos candidatos que puede alcanzar 60 por ciento de los votos en su comuna. Por eso es que Fernández pasará por allá hacia el fin de semana (jueves o viernes) y, si se confirma su presencia para el domingo de las elecciones departamentales, será San Rafael el lugar elegido para festejar lo que auguran como una segura victoria. Hay tal nivel de entusiasmo en el peronismo, que ya no aparecen diferencias entre los sectores olfateando un retorno al poder, embalados por el triunfo del 11 de agosto.

Los estrategas de la campaña peronista están hurgando entre las filas de sus dirigentes alguien que cumpla el rol de confrontar con Cornejo para llevarlo al límite del desequilibrio en una discusión. Durante el fin de semana, más de uno de quienes rodean a Anabel analizaron las reacciones del gobernador en la prensa porteña, en particular la entrevista que el periodista Antonio Laje le hizo a Cornejo en la TV, donde alternó más de una respuesta con tono exaltado. Pero, con lo primero que se han encontrado es con que en el peronismo no hay quien, por ahora, pueda llevar a Cornejo a ese campo. ¿Y cuál es la idea? Obligarlo a que reconozca que forma parte del gobierno de Mauricio Macri, del que se pretende despegar. Los peronistas creen que si logran imponer ese eje en la campaña, frente a la provincialización que propone el oficialismo, tendrán chances de hacer una buena elección, capitalizando el clima que dejó la elección del domingo 11 y el que imaginan aportarán las de los cuatro departamentos.

El otro eje tendrá a la candidata, a Anabel, en el centro de la escena para cuando salga a la cancha, abierta y decididamente, Suarez. Será Anabel la que confronte con el intendente. El hilo conductor del mensaje que intentará hacer prender la hija política dilecta de Cristina pasará, primero, por reconocer –dicen– lo bueno de la gestión de Cornejo para no ir en contra de ese caudal de imagen positiva con el que cuenta el gobernador, para luego interpelar a Suarez, directamente, sobre la Mendoza de los próximos cuatro años. “En los debates veremos”, se entusiasman alrededor de Fernández Sagasti.

El oficialismo entiende que Mendoza será uno de los objetivos del peronismo nacional. Se prepara para una dura batalla. A Fernández lo esperan en Guaymallén y también en Las Heras, departamentos clave para ambos y donde Macri dejó un buen caudal de votos en las Primarias. Cornejo, lejos de amilanarse, seguirá conduciendo y protagonizando la estrategia. Puntualizará en los logros de su gestión y dejará de lado, mientas pueda, la agenda nacional de Juntos por el Cambio, evitando encuentros de alta exposición con un equipo de gobierno demasiado golpeado, con el que marca diferencias y al que señala como culpable de la debacle al no haber tenido en cuenta las correcciones que reclamó el radicalismo cuando nada parecía perdido del todo.