Hay que darle a la verdad y a la memoria el lugar que se merecen, por eso es bueno recordar que, al ser derrocado Arturo Frondizi (28 de marzo de 1962), asumió en el Ministerio de Hacienda y Economía Jorge Weber y, al renunciar este, lo remplazó Federico Pinedo (6 de abril de 1962) y en sólo 19 días provocó un brusco golpe de timón en la conducción de la economía argentina. Su principal medida fue la liberación del mercado cambiario y el retiro del Banco Central de las operatorias. Y así provocó una severa devaluación y el dólar de 83 pesos pasó a 115, estabilizándose en 132,50 pesos por unidad de dólar.
Las consecuencias no se hicieron esperar: recesión, quiebras de muchas empresas, incremento del gasto público, aumento del déficit fiscal y, por lo tanto, inflación. Una devaluación acentuada de la moneda lleva a una recesión galopante y al obligado ajuste sin fin. Por lo tanto, es la contracción de los salarios y el aumento de la desocupación. Así se encargaron de aniquilar la política de desarrollo que quiso aplicar Frondizi. Jorge Weber preparó el terreno, Federico Pinedo lo ejecutó y Álvaro Alzogaray, con Eustaquio Méndez Delfino y José Alfredo Martínez de Hoz, lo enterraron. Luego, a través de los años, sólo José Alfredo Martínez de Hoz se encargó de aniquilar la soberanía del país con su plan económico de 1976.
