La jornada de ayer fue histórica para la Justicia Penal local: por primera vez se ventiló un fallo por el delito de trata de personas, y los cuatro imputados que llegaron a juicio oral por explotar sexualmente a prostitutas en un cabaret de San Rafael fueron condenados a penas de entre dos y cuatro años y seis meses. El tribunal federal que llevó adelante el proceso desde fines de abril, integrado por Roberto Naciff, Héctor Cortes y Roberto Burad, dio a conocer la sentencia pasadas las 20.30, y Nélida Carrizo (Nelly) –detenida desde el 2009 por ser la regenta del prostíbulo de calle Videla Correa al 3700, Flash Dance– fue quien recibió una de las penas más altas: cuatro años y seis meses de prisión efectiva.

    Esta mujer estaba acusada de ir a buscar trabajadores sexuales al norte del país con la complicidad de un remisero, Omar Barrera, quien cobraba “300 pesos por mujer” a la encargada y fue condenado a la misma pena pero por dos casos. El tercer sentenciado fue Pedro Alcalde (65), pareja de Nelly Carrizo, como se la conocía en la whiskería. El hombre intentó desligarse en el debate, aduciendo que sólo hacía el mantenimiento y que pagaba los impuestos del edificio, pero igual recibió 4 años de cárcel por el delito de partícipe primario del delito de trata de personas en tres casos.

    La última condenada fue la prostituta Elia Alcalde, cuñada de Nelly, que trabajaba en la barra del cabaret y formaba parte de la banda a través de la retención de documentos. Recibió dos años de prisión en suspenso –partícipe secundario–, por lo que no irá a la cárcel. El lunes, la fiscal de Cámara, Gloria André, había argumentado el caso y solicitó sentencias condenatorias para todos. Ayer, la defensa trató de que no fueran condenados, pero sus esfuerzos fueron en vano (ver aparte).

    Durante el importante proceso, los cuatro ayer condenados intentaron salvarse de cara a la sentencia y decidieron declarar. En la primera jornada, Nelly habló ante los jueces y sostuvo que no retenía a las prostitutas que trabajaban en Flash Dance y que no estaban en condición de privación de la libertad. Sin embargo, esta versión fue desechada por las víctimas, quienes declararon que algunas eran castigadas y no tenían acceso a la calle por períodos de tres meses o más. Una de las jóvenes dijo que tenía que pedirle a sus compañeras que le compraran alimento, porque había sido castigada y no podía salir.

    Según la investigación policial y judicial que se inició en el 2009 (ver aparte), en el cabaret existía un sistema de castigo si las prostitutas no hacían bien su trabajo, según las reglas de Nelly. Esta sanción consistía en no cobrar lo pactado –100 pesos diarios– y prohibiciones para salir. En el juicio se conoció que los cuatro condenados formaban parte de la banda familiar que explotaba a las mujeres y que todas eran del norte del país, principalmente de Jujuy y Salta.

    Para los magistrados, la regenta iba a reclutarlas a esas provincias con la ayuda del remisero Barrera, quien después cobraba un porcentaje del dinero que se recaudaba. Cuando declaró, Nelly Carrizo dijo que las meretrices se le ofrecían para trabajar en el prostíbulo y que ella sólo les pagaba el pasaje. A pesar de todas las versiones, la Justicia encaminó la causa y condenó a los responsables. Tres de ellos fueron a la cárcel, informaron desde el Sur provincial.