El seleccionado argentino de fútbol, con un equipo sin sus figuras relevantes, fue goleado ayer por Nigeria 4 a 1, en un amistoso jugado en el estadio Nacional de Abuja, la capital de ese país africano. Los goles de Nigeria fueron convertidos por Ikechukwu Uche, en dos ocasiones; Nsofor Obinna, de tiro penal, en la primeparte; y Emmanuel Emenike, en el segundo tiempo. Mauro Bosselli, cuando se jugaba el octavo minuto adicional sin un motivo lógico, descontó también desde los doce pasos.
El de ayer fue el undécimo partido con Sergio Batista como entrenador al frente del seleccionado argentino. De estos once, ganó seis, empató tres y perdió dos, este y ante Japón 1 a 0. Aparte, en el equipo solamente actuaron dos de los jugadores citados para la Copa América: los defensores Pablo Zabaleta y Ezequiel Garay, de malas actuaciones. También hubo cinco debutantes en el equipo argentino: Federico Fazio, Alberto Costa, Mateo Musacchio, Alejandro Cabral y Nicolás Bertolo.
La gira de este equipo nacional terminará el domingo, cuando visite a su par de Polonia, en Varsovia. Nigeria, en cambio, presentó todo su potencial con vistas al partido del domingo ante Etiopía, por las eliminatorias rumbo a la Copa Africa Guinea-Gabón 2012. El amistoso, calificado como histórico por la prensa local, a pesar de las ausencias argentinas, reencontró frente a frente a los entrenadores Batista y Samson Siasia, protagonistas de la última final olímpica en Beijing 2008, que el seleccionado nacional ganó 1 a 0, con anotación del rosarino Ángel Di María.
El primer tiempo mostró un monólogo futbolístico de los locales, más inteligentes para ocupar los espacios en la cancha, rápidos para desprenderse de la pelota y profundos a la hora de definir, ante un rival que no tuvo, siquiera, una aproximación de mediano riesgo. Como dato preocupante desde lo táctico, Batista se aferró a su ya conocido esquema de 4-3-3, con una formación sin ningún rodaje, ante una potencia africana que llegó con todos sus titulares.
Nigeria, con cuatro hombres en el mediocampo, potencia física y explotación de los laterales, vapuleó a voluntad. Sin tener en cuenta los errores tácticos y la diferencia entre uno y otro oponente, se vio, además, una alarmante falta de compromiso en la mayoría de los argentinos ante la adversidad. El resto del cotejo mostró más de lo mismo. Los dueños de casa moviendo la pelota ante el delirio de su público, y un rival carente de cualquier virtud para sacar una respuesta interesante ante este encuentro sin paridad.
Para los simpatizantes africanos, fue una fiesta, por la goleada en sí y por el encono que se formó en torno a Batista por no haber llevado a los principales nombres con los que cuenta en el fútbol europeo. El árbitro, de pésima labor, dio cinco minutos de adicional en un partido absolutamente definido y, cuando se jugaba el octavo, inventó un penal para Argentina, que Boselli cambió por gol.
