Generar terceras opciones es un arte, porque, al parecer, somos seres binarios. Seres incómodamente acostumbrados a vivir entre situaciones de extremos: bien y mal, correcto o incorrecto, si o no, libertad u obligación, caos u orden. Así actuamos habitualmente, lo que fortalece un comportamiento de blanco o negro, como las únicas opciones reales de la vida.
Sin embargo, la naturaleza no es binaria, las plantas en su evolución han desarrollado más de un medio que garantice la germinación de una semilla; por ejemplo, un mismo árbol de coníferas tiene hasta tres formas de ayudar a sus semillas a llegar a suelo fértil. Y, en el caso de los animales, la adaptación al entorno viene por su flexibilidad y el desarrollo constante de estrategias nuevas.
Entonces, ¿por qué nos seguimos moviendo sólo en las puntas de los extremos? La respuesta es: “Porque pensamos binario”, y es así porque vivimos según lo que percibimos pero tomado como una verdad única, no como una percepción.
Cognitivamente, la Neurociencia ha demostrado que los relatos que desarrollamos en relación con las razones de funcionamiento de situaciones de vida y del porqué nos suceden ciertas cosas, están basados en nuestras percepciones de los hechos influenciados por el pasado, la crianza, las amistades y todo el abanico social que nos rodea.
Para generar una tercera opción, necesitamos dejar atrás la idea de sólo una verdad y armar una escala de grises. Esto implica desarrollar mi propio destino, hacerme cargo de mis propias decisiones. Tomar nuestras propias elecciones implica dejar de culpar, a otros, al entorno y a la vida por todo lo que no funciona como yo desearía.
Astrológicamente hablando, destino no es la idea popular de una vida escrita y determinada por el alma o un otro superior. Destino es la mejor opción potencial que podemos aspirar en la vida. El mejor viaje que puedo realizar, la mejor vida que puedo vivir en armonía con una serie de factores, lo que implica, principalmente, escuchar el mundo interno y a otros; también tomar riesgos y responsabilidades, planear estrategias y actuar en función de las propias expectativas.
De cierta forma, los signos del zodíaco representan energías prototípicas que el ser humano puede encarnar en su vida cotidiana: el impulso de Aries, la confianza de Tauro, la alegría de Géminis, el valor de Cáncer, la gloria de Leo, la funcionalidad de Virgo, la armonía de Libra, la pasión de Escorpio, la búsqueda de Sagitario, la perseverancia de Capricornio, la creatividad de Acuario y la grandeza de Piscis.
Aquí comparto un simple ejercicio astrológico para crear terceras opciones, utilizando la energía de Saturno, planeta de las estructura, el orden y la comprensión del tiempo y los procesos, y Plutón, planeta de la transformación profunda, la muerte y la regeneración.
Para realizar el ejercicio, busque un lugar tranquilo, tome asiento y, con papel y lápiz, piense en una situación que represente un desafío o un problema para usted, en la cual sólo vea dos acciones posibles. Para cada una de las opciones (A y B) escriba las siguientes preguntas y responda lo primero que sientas: ¿Qué pierdo si elijo la opción A? ¿Qué gano? ¿Quién dejo de ser? ¿En quién me transformo?
Esta semana seguimos bajo el influjo de la Luna llena, una Luna llena muy importante que representa para los budistas el nacimiento y ascensión de Buddha.
Buddha significa literalmente “quien está iluminado o despierto”, esta celebración busca recordar su despertar, su intención de abrir los ojos a una nueva realidad, que le permita ver y vivir la vida desde una perspectiva distinta. En especial, este año, la posición de los astros promueve que no tema reconocer su lado no tan bueno, no tema reconocer sus miedos, el dolor por sus fracasos, porque son estas emociones las bases estructurales del blanco y negro que nos habita.
Cuestione sus verdades, esa es la clave para despertar, dejar de ser prisioneros de un dilema, ver la vida desde otro lugar y generar una tercera opción.
