El conflicto entre bandas que se disputan el territorio de venta de drogas en la triple frontera entre Godoy Cruz, Luján y Maipú se ha convertido en una de las principales preocupaciones para las autoridades del Ministerio de Seguridad, a partir de las quejas de vecinos y las repercusiones en los medios.

Incluso, el miércoles se realizó un operativo de prevención en la zona, aunque no hubo detenciones de sujetos vinculados a la comercialización de estupefacientes y se cree que el procedimiento se realizó para “imponer presencia en el sector”, según indicó una fuente policial.

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En conversación con este diario, detectives con experiencia en la zona marcaron como los protagonistas de los enfrentamientos a tres jefes de banditas que operan en esa zona: el Samu, el Mati y el Lulo.

Los dos primeros tienen sus respectivas bases en el barrio Nueva Generación, sobre calle 9 de Julio. Hay versiones que sostienen que ambos trabajan en conjunto, aunque también se comenta en la zona que son rivales. Asimismo, el Lulo tiene su base en calle Terrada del barrio Unión y Fuerza, colindante al Renacer.

En la intersección de calle 9 de Julio y Terrada existe un punto de venta en la vía pública, a pocos metros del barrio La Gloria, que también está en disputa (el otro está ubicado en 9 de Julio y Arenales, frente al Procrear). Allí también se producen parte de los numerosos tiroteos que se han denunciado en las últimas semanas.

Según pudo averiguar El Sol, los tres cabecillas de los grupos dedicados al narcomenudeo, es decir, la venta de drogas en pequeñas cantidades, responden desde hace un tiempo a una misma persona que hace las veces de proveedor.

Los investigadores marcan a Ramón Pebete Sosa como quien les facilita la “mercadería” a los quiosquitos del Renacer, Nueva Generación y el Unión y Fuerza.

Este conocido jefe narco, con domicilio en el barrio Soberanía Argentina, se encuentra preso desde el 30 de junio del 2017, cuando fue atrapado por efectivos de la Subcomisaría Lorenz mientras exhibía una pistola 9 milímetros en plena calle Terrada.

Luego, en noviembre de ese año, la Justicia lo condenó a siete años de prisión, porque se le unificó la causa de tenencia ilegal de arma de guerra y una pena que estaba purgando desde el 2011 cuando fue hallado culpable en Neuquén por tráfico de estupefacientes.

El tiempo que lleva en la cárcel el Pebete y varios integrantes de su banda que se encuentran presos por homicidio provocó que perdiera el control de las calles.

Por esa razón, quienes se encuentran un escalón por debajo en la organización de la distribución y venta de droga están enfrentados ante la falta de un “jefe” que les imponga orden, explicó una fuente investigativa.

En este caso, uno de los factores que provoca que los encontronazos entre las gavillas sea constante es la cercanía entre los búnkers o bases.

Los tres grupos que están en la mira por las balaceras se encuentran dentro de un radio de aproximadamente 300 metros, por lo que fácilmente pueden cruzarse e iniciar esas lluvias de disparos que, hasta el momento, han afectado más a vecinos inocentes que se mantienen al margen de la delincuencia, que a los propios integrantes de las bandas.

Operativo sorpresa tras los reclamos

A partir de las reiteradas quejas de los habitantes del Procrear Maipú, quienes reclamaron por su seguridad, ya que las balas de los tiroteos impactan en su casa, y del informe sobre el conflicto que publicó El Sol en su edición del miércoles, el Ministerio de Seguridad respondió horas después con un operativo sorpresa de prevención.

El mismo consistió en identificar ciudadanos en la vía pública, así como también chequear vehículos.

En total se aprehendió a 18 sujetos para verificar los antecedentes, de los cuales, sólo uno presentaba una medida pendiente con la Justicia. En tanto, se secuestraron dos motocicletas por falta de la documentación necesaria.