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31 de julio de 2017
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Investigación en la triple frontera

El Pebete, señalado narco que quedó complicado tras la detención de su hijo

<p>Sobre el hombre, que fue encarcelado luego de caer con un arma, hay serias sospechas de un negocio de venta de drogas al por menor. Su hijo fue atrapado con dosis de coca&iacute;na y marihuana listas para la venta y eso provoc&oacute; que se intensificara la pesquisa.</p>

La zona de la triple frontera entre Godoy Cruz, Luján y Maipú es uno de los sectores más peligrosos del Gran Mendoza por ser residencia de malvivientes. Desde hace algunos meses, una familia con domicilio en una barriada maipucina comenzó ser investigada ya que pesquisas tenían la pista de que se dedicaban a la venta de drogas en pequeñas cantidades –narcomenudeo–, además de poseer antecedentes por delitos contra la propiedad. 

Se trataba de Ramón Pebete Sosa y su hijo, Rodrigo. Finalmente, en menos de un mes, ambos fueron detenidos por efectivos de la zona. El mayor cayó a fines de junio con un arma de fuego y quedó alojado en la cárcel. Mientras que, tres semanas después, al joven le encontraron varias dosis de cocaína que, se sospecha, serían para la venta. Fue liberado por ser un delito excarcelable pero será imputado en los próximos días por la Justicia federal. 

Desde hacía un tiempo, Pebete Sosa era nombrado por uniformados y detectives que prestan servicio de la triple frontera. El hombre con domicilio en el barrio Soberanía Nacional, en Luzuriaga, fue sindicado en varias oportunidades por dedicarse al narcomenudeo y se inició un seguimiento. 

Identificado como Ramón Antonio Sosa Millicay y oriundo de San Juan, Pebete cuenta con un extenso prontuario, entre los que figuran robos agravados, tenencia ilegal de arma de fuego y hasta un homicidio, causa por la cual terminó desligado (ver aparte). De acuerdo con fuentes policiales, hace algunos meses había salido de la cárcel tras purgar una condena por robo. 

Pero, Pebete no tardó demasiado en volver a caer en las garras de la policía. El 30 de junio, pasadas las 20.30, un llamado a la línea de emergencias 911 alertó sobre la presencia de un hombre exhibiendo un arma de fuego en el interior del Soberanía Nacional, por lo que desde el Centro Estratégico de Operaciones (CEO) desplazaron a personal del Grupo Operativo de Prevención. 

Los efectivos llegaron hasta el lugar y el sospechoso salió corriendo pero fue atrapado a escasos metros. Al identificarlo, descubrieron que se trataba de Sosa, quien portaba una pistola calibre 9 milímetros marca Hi-Power con el número fabril limado y cargada con 13 proyectiles. 

La 9 mm incautada.

El señalado dealer finalmente fue imputado y trasladado a la cárcel por decisión del fiscal interviniente en la causa. Allí, el miércoles festejo sus 45 años, mientras se profundiza la investigación en su contra por venta de drogas. 

La captura de su hijo

El viernes 21, tres semanas después de la caída del Pebete Sosa, ocurrió un episodio que aumentó las sospechas con respecto a su presunta actividad en la venta de estupefacientes. 

Durante la tarde de esa jornada, efectivos de la Subcomisaría Llorenz patrullaban la zona de la triple frontera, que pertenece a su jurisdicción, cuando observaron un Volkswagen Gol rojo y sospechaban que un hijo del Pebete, llamado Rodrigo, iba a bordo del rodado. 

Rápidamente, los uniformados fueron detrás del vehículo, que comenzó a darse a la fuga al notar la presencia policial, y consiguieron detenerlo en el barrio Huarpes III. El ocupante descendió y los policías lo reconocieron al instante. 

Los móviles policiales cuando rodearon al vehículo del hijo del Pebete.

Efectivamente, era Rodrigo Nicolás Sosa. El joven de 22 años cargaba una bolsa que contenía decenas de pequeños paquetes con marihuana y otros tres con cocaína, en total 43 gramos, contaron las fuentes policiales. Y agregaron que también se le secuestraron 3.300 pesos en efectivos en billetes de baja denominación y un teléfono celular. 

La droga secuestrada a Rodrigo Sosa.

La Justicia federal intervino en la causa y Rodrigo Sosa quedó libre horas después. En los próximos días deberá presentarse y será acusado por violar la ley 23.737 (de estupefacientes), contaron desde los Tribunales de calle 9 de Julio. Mientras, la investigación continúa y el hecho puede llegar a ser clave para demostrar la actividad ilícita del Pebete. 

Detenido en el 2013 por un homicidio

Ramón Pebete Sosa saltó a las páginas policiales en noviembre del 2013, cuando fue capturado por ser sospechoso del crimen de Javier Camandona, quien tenía 22 años.El crimen ocurrió el 24 de octubre de ese año en el barrio Unión y Fuerza, de Maipú.

En esa ocasión, tres personas ingresaron a la vivienda de la víctima y le propinaron varios puntazos. Horas después, el joven falleció en el Hospital Paroissien.

Pese a la detención, nunca se logró comprobar la participación de Sosa en el crimen y quedó desligado de la causa.

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