Hay célebres enfrentamientos en esta historia del mundo que sigue escribiéndose todos los días. El de Caín y Abel debe ser el primero; David y Goliat es bíblico; Batman y el Guasón, de comic pero muy conocido; Maradona y Riquelme para acercarnos un poco más al tema de hoy. Y también hay enfrentamiento entre instituciones o entre instituciones y empresas. Por ejemplo, desde hace meses, los argentinos estamos presenciando, como meros espectadores, el enfrentamiento entre el gobierno y Clarín.

    Un enfrentamiento a todo o nada, poniendo todas las fichas, y presente en muchas de las declaraciones que se emiten o publican de ambos bandos. ¿Recuerdan el famoso, “Qué te pasa, Clarín, estás nervioso”, de Néstor Kirchner? Son dos poderes muy grandes los que se enfrentan, el Poder Ejecutivo con muchas atribuciones del Legislativo, y el poder mediático más grande de Argentina y uno de los más grandes de América. Porque miren que los de Clarín han construido un emporio comunicacional realmente impresionante, que cables, que televisión satelital, que canales, que deportes, que agencia de noticias, que radios por todos lados, es muy grande su poder. Y a pesar de eso, hay una empresa mixta nacional en la que los dos, gobierno y Clarín son socios: papel prensa.

    La que fabrica el papel para la mayoría de los diarios del país. Cosas veredes, Sancho. Pues, últimamente el enfrentamiento ha sido ríspido, casi diría insalubre. La cuestión del fútbol tiene que ver con esta disputa –con dis o sin dis, como usted lo quiera– porque Torneos y Competencias era una empresa ligada al grupo Clarín y al sacarle el fútbol le han hecho un buraco importante en todas las ganancias que el grupo detectaba.

    Puede que haya una intención de democratizar el fútbol, pero, claramente hay una intención de embromar a sus adversarios (debería decir enemigos) que jugaron claramente en contra del gobierno en las últimas elecciones que el gobierno perdió con todo éxito. Y el asunto va a seguir porque el gobierno está fogoneando una nueva ley de comunicación que habrá de afectar los intereses del grupo oligopólico. Ahora, el Estado se asoció con la AFA, o sea, que a través del Estado somos todos socios de la AFA. Grondona es socio suyo, suyo, suyo, y mío también. Entre nosotros, como socios, ¿no podemos pedir una entradita gratis para algún partido? Je, je.