Carlos Manuel Correa tenía 52 años y vivía con su pareja y el hijo de ella en Godoy Cruz. El miércoles por la tarde, fue encontrado sin vida en un cauce de Luján pero no sabían qué le había sucedido hasta ayer por la mañana, cuando intervinieron los médicos forenses. Los profesionales le hallaron un proyectil de arma de fuego en un costado del cráneo. La víctima llevaba unos siete días muerta y estaba en avanzado estado de descomposición.
Los investigadores creen que fue asesinado porque no hallaron rastros que confirmaran el suicidio. El hombre trabajaba en un local de joyas de la Galería Tonsa en Ciudad y hacía 24 días que lo estaban buscando porque no había noticias sobre su paradero.
El dato clave de su búsqueda: Correa había sido detenido antes de su desaparición porque había sido denunciado y estaba imputado por el robo de más de medio millón de pesos en alhajas de la propia joyería donde trabajaba. Las fuentes señalaron que, como los peritajes confirmaron que se trató de un crimen, apuntarán hacia su entorno más cercano y a analizar si el cuantioso atraco tiene relación con la muerte.
Entre sus conocidos lo apodaban Caballo y tenía dos domicilios, uno sobre Lamadrid y otro en calle Potrerillos, ambos de Godoy Cruz. Hacía más de una década que trabajaba en el local Venus 9, llamado San Telmo, de la Galería Tonsa de Capital y era el encargado de la sucursal y “el hombre de confianza” del dueño, de acuerdo con información a la que accedió El Sol.
Ese negocio, el domingo 29 de junio, sufrió un robo –el local estaba cerrado– y los delincuentes se alzaron con unos 600.000 pesos en alhajas de oro que estaban en tres paños y algo de dinero, según denunció el propietario, Francisco Montone (50), ante la Justicia.
Los efectivos que trabajaron en el caso, bajo las órdenes del fiscal Gustavo Pirrello, no entendían cómo la alarma no se había activado y de qué manera accedieron a la caja fuerte sin violentarla. La puerta de ingreso del local tampoco había sido forzada.
Luego de varias tareas de inteligencia y seguimiento por parte del personal de la Unidad Investigativa de Capital, los detectives determinaron a principio de julio que Correa, con otro empleado, identificado por las fuentes como José Antonio Oliveri, alias Mecha, fueron quienes sacaron las joyas del lugar y los apresaron.
La pesquisa sostiene que estos hombres se “contactaron” con un tercero, a quien le entregaron el botín a cambio de “algo de plata”, indicaron.
Fue así como a Correa y Oliveri los imputaron por robo agravado por el uso de llaves, que el Caballo tenía en su poder y había utilizado para el atraco ya que era el encargado. Luego de la notificación, los dos acusados recuperaron la libertad a pesar de que las alhajas no fueron encontradas.
EL HALLAZGO. El 16 de julio, Carlos Correa salió de su casa sin brindar ningún tipo de información de hacia dónde iba a su círculo más intimo. “Parece que la familia no se preocupó mucho, porque recién el 28 hicieron la denuncia”, dijeron.
Esta pesquisa quedó en manos del fiscal de Godoy Cruz Gustavo Fehlmann, a quien el miércoles, minutos después de las 16, le comunicaron que a Correa lo encontraron sin vida en un cauce que desemboca en el río Mendoza, que está ubicado sobre ruta 82 en Blanco Encalada y al cual se ingresa por una finca llamada Soledad.
“No posee signos de violencia”, explicaron los voceros apenas trascendió el hallazgo. Policía Científica trabajó en la escena y trasladaron el cadáver hasta el Cuerpo Médico Forense, donde realizaron la necropsia.
Durante la intervención encontraron un plomo en uno de los costados del cráneo. Los investigadores señalaron que “no hallaron rastros de pólvora donde está la herida”, lo que indicaría que no se trató de un suicidio. “En un gran porcentaje es un homicidio”, explicaron. Ahora, a pesar del deterioro de la cabeza, los peritos tratarán de determinar la trayectoria y la distancia del proyectil.
El hallazgo, que en un primer momento fue investigado por la fiscal Susana Muscianisi, ahora quedará en manos de la fiscal especial Claudia Ríos, al igual que los expedientes por el robo y la averiguación de paradero. Hasta anoche, no tenían novedades acerca de quiénes podrían ser los autores.
LA RUTA DEL ORO. Las tareas no concluyeron debido a que debían buscar a quien tenía las costosas gemas. El domingo 27 de julio tuvieron noticias por el atraco. En el aeropuerto Francisco Gabrielli, un hombre dueño de otra joyería de la Galería Piazza de calle San Martín fue demorado porque entre su equipaje llevaba una gran cantidad de joyas, las cuales había adquirido el día anterior, según aportó. El hombre no había declarado las alhajas y, por esa razón, el personal de Policía de Seguridad Aeroportuaria detuvo sus pasos y dieron intervención a la Policía. El destino del oro era Buenos Aires, donde el hombre iba a comercializarlas, confirmaron.
A pesar de tener gran parte de las joyas robadas en la Tonsa, el hombre no quedó involucrado, hasta el momento, en el caso.
