El crimen de Micaela Tati (13), ocurrido en marzo del 2012, fue uno de los hechos de sangre más resonantes de los últimos años en la provincia. Este martes, el único acusado por el asesinato de la niña en el barrio La Gloria, Jorge Loco Barroso, fue condenado a 26 años de prisión.
En consonancia con lo que había solicitado en los alegatos el fiscal de Cámara, Fernando Guzzo, el fallo fue bajo la calificación de homicidio agravado por el uso de arma de fuego –en contra de Tati- en concurso ideal con tentativa de homicidio –en contra de su tío, Rafael Molina-.
El padre de la víctima, Stéfano Tati, reconocido por su lucha como familiar de víctimas del delito, se mostró disconforme con la decisión de la Sexta Cámara del Crimen. “Esta rata fue condenada a 26 años pero privó de toda la vida a una niña de 13 años. 26 años de la vida no pagan un día de la vida de mi hija”, manifestó tras conocerse el veredicto.

También apuntó contra el vicegobernador, Carlos Ciurca, quien “estuvo presente en mi casa cuando pasó el hecho y ahora no atiende los teléfonos. Cumplí lo que prometiste”. “¿Dónde está el aparato creado para contener a las víctimas? Todo está creado para cubrir a la delincuencia”, argumentó.
Tati consideró que la pena “no es reparadora al daño que nos han hecho” y anticipó que apelará el fallo. El abogado de la familia, Juan Carlos Aguinaga, había pedido 30 años de encarcelamiento a Barroso.
El acusado, antes de leerse la sentencia, declaró sus últimas palabras y ratificó su inocencia, tal como lo había manifestado en el inicio del debate, cuando planteó su coartada que luego fue diluida con el correr de las pruebas. “Yo soy inocente. Jamás tuve problemas con esta familia. No sé por qué me involucran si la información sale de la boca de uno de los autores del hecho”, alegó, en referencia a Víctor Pipo Barrera, uno de los primeros imputados que tuvo la causa y que luego quedó sobreseído.
Por su parte, la abogada Laura Aizcorbe también adelantó que apelará la decisión del tribunal. “Mi cliente no es el ogro ni un asesino a sangre fría. Este fallo tiene una connotación política. La familia Tati está becada por el Gobierno”, lanzó.
La letrada detalló que realizó una denuncia contra Stéfano Tati por haberle gritado a Barroso que ya le pagó a una persona para que lo asesinen en la cárcel. “Queremos sacarlo de los penales conocidos. También le mandaron un carta papel con letras pegadas a la familia de mi cliente donde decían que los iban a matar”, dijo.
Los magistrados de la Sexta Cámara -Alejandro Gulle, Maria Liliana De Paolis y Marcelo Gutiérrez del Barrio- también remitieron a la Fiscalía de Instrucción varias compulsas por testimonios falsos contra algunas personas que declararon en la causa, entre ellas, el propio tío de Tati y también víctima del hecho, Rafael Molina. Además, se solicitó que continúe la investigación para dar con Claudio Saturnino Mendoza, quien está prófugo en la causa y señalado como quien iba en la moto con Barroso desde donde se efectuaron los disparos.
Una herida letal
El 10 de marzo de 2012, Micaela Tati (13) llevaba en brazos a su hermana, Mía (3), y estaba acompañada por su tío, Rafael Alejo Molina, cuando caminaba por las inmediaciones de la plaza del barrio La Gloria de Godoy Cruz, donde vivía. En ese momento, una moto abordada por dos individuos pasó por el lugar y efectuó una serie de disparos que, según sostiene el expediente, tenían como objetivo a Molina. Una de las balas lo impactó en el muslo de la pierna derecha. Sin embargo, la peor parte se la llevó la adolescente, ya que un proyectil dañó la vena femoral de su pierna y le produjo la muerte tres días después, tras permanecer internada en el Hospital Notti.
Caso similar, distinta resolución
La misma abogada se cruzó a la Quinta Cámara del Crimen donde se conocía la resolución de otro crimen similar al de Tati. En este caso defendía a Matías Carucha Vera Maureira (24), quien estaba siendo juzgado por la muerte de Micaela García (18), ocurrida también en el barrio La Gloria el 25 de setiembre de 2012.
El joven fue absuelto por el beneficio de la duda por el tribunal y el caso quedó impune, teniendo en cuenta que el otro sospechoso, identificado como Kung Fu, se encuentra prófugo.
Esa noche fatal, la víctima estaba con un joven y otras amigas en la vereda de la casa 104 de la manzana L cuando se desarrolló un tiroteo entre varios grupos de individuos. García quedó en medio de la balacera y recibió un proyectil en la cabeza que le quitó la vida.
