No sólo es una cuestión de cantidad cuando se habla de pobreza. Lo que se debe tener en cuenta, también, son las condiciones miserables en las que viven aquellos que están en una situación de marginalidad extrema. Es algo que nadie quiere ver pero que existe y cada vez está más cerca. Se nota en los chicos mendigando y en mujeres desesperadas por conseguir algo de comida. Basta con hacer unas cuantas cuadras por el Kilómetro Cero de Mendoza para entender que la realidad es muy diferente de lo que se muestra en los discursos. Por eso son necesarios los datos: para saber cuál es el cuadro de situación y, a partir de allí, establecer programas y anuncios. Si no, no sirve.