Los fanáticos de los tragos en Londres suspiran profundamente cuando entran a un nuevo bar que abrió sus puertas el jueves 28 de julio, en lo que era un antiguo monasterio londinense.

Alcoholic Architecture permite ingresar a una “nube” de tragos compuesta por bebidas alcohólicas y otras sin alcohol en una proporción de tres a uno. Para esto, utiliza potentes humidificadores para saturar el aire, desde donde el alcohol ingresa al torrente sanguíneo, básicamente a través de los pulmones y los ojos. Se recomienda a los clientes “respirar responsablemente”.

Se trata del proyecto de Sam Bompas y Harry Parr, dos amigos que se especializan en experiencias centradas alrededor de los sabores. Eventos anteriores de Bompas Parr (como se hace llamar el dúo) incluyeron uno en donde los whiskies se consumían del cuerpo de personas que tenían la misma edad que la bebida (en todo caso, eran bebidas de malta de 25 a 39 años).

En Alcoholic Architecture, los invitados descenderán a través de una serie de pasillos con una iluminación tenue hasta un vestuario estilo monástico, donde se pondrán ropa que evitará que vuelvan a su casa pasados a trago. Luego, deben entrar a un bar parecido a una cripta que parece haber sido tallado en la piedra. 

Otra de la gracia de este proyecto, es que los tragos están inspirados en los que preparaban los monjes, entre ellos Cartuja, Benedictino, cerveza Trapense y vino Buckfast fortificado. 

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