La añeja construcción que forma parte del conjunto arquitectónico e histórico conocido como La Carrodilla estaba en avanzado deterioro, pero, con la ayuda de donaciones de particulares, del Arzobispado provincial y del Municipio de Luján de Cuyo, se han puesto en marcha las obras de restauración para volver a disfrutar de uno de los edificios más antiguos y pintorescos de Mendoza.

    Esta casa data de 1778 y tiene un valor histórico muy importante, ya que es una de las pocas construcciones que se mantuvieron de pie luego del terremoto que destruyó a la provincia de Mendoza en 1861. Además, fue testigo de otros acontecimientos históricos. En 1815 fue elegida como centro de convocatoria para formar el Ejército de los Andes al mando del general José de San Martín.

    Este caserón perteneció a la familia Solanilla y es considerada como casco fundacional de la zona de La Carrodilla, junto con la tradicional iglesia que lleva el mismo nombre. Fue la misma familia Solanilla la que trajo desde España la primera imagen de la Virgen de La Carrodilla, del que luego derivaría el nombre de aquella zona. Pero, a pesar de poseer aquella rica historia y de haber sido nombrada en 1994 Patrimonio Histórico Provincial y Nacional (hasta una imponente enredadera trepadora glicina que bordea la casa ha sido declarada Patrimonio Vegetal), el antiguo caserón había quedado en el olvido.

    El deterioro avanzado de la casona obligó a que en noviembre del 2006 Defensa Civil la declarara en ruina con peligro de derrumbe espontáneo. Luego de 7 años de negociaciones entre el Arzobispado de Mendoza y la Municipalidad de Luján de Cuyo se acordó, a fines del 2010, comenzar con las obras de refacción, las cuales desde hace un mes están en marcha. Gustavo Monteverdi, el arquitecto a cargo de la restauración, expresó: “Queremos darle el esplendor que se merece, restaurándola, es un valor patrimonial de la provincia, el único edificio de dos plantas que aún se mantiene en pie y tiene más de 200 años”.

    Las refacciones implican una inversión de 300 mil pesos, de los cuales, 200 mil han sido donados por la Comuna lujanina (se están entregando en cuotas de 20 mil pesos y hasta el momento la colaboración fue de 40 mil pesos) y otros aportes de particulares, aunque Antonio TonyMarangeli, párroco de la iglesia Nuestra Señora de La Carrodilla, expresó: “Todavía se necesitan más aportes para poder terminar con las refacciones”, por lo que instó a la comunidad cristiana mendocina a colaborar en esta causa.

OBRAS. Entre las restauraciones que se están realizando se encuentran refuerzos estructurales por medio de placas (lo que le dará solidez al edificio para que no se caiga), vinculaciones de acero que le permitan soportar movimientos sísmicos, el restaurado a nuevo del techo (que continuará siendo de caña y madera) con placas de polietileno para evitar filtraciones, la restauración de toda la madera original y los revoques de las paredes.

    Para esta ocasión se ha contratado a gente de El Algarrobal que trabaja con los hornos de ladrillo, y los revoques serán de color blanco, del mismo tono de la casa. “La idea es poder sostener el edificio el mayor tiempo que se pueda”, indicó Monteverdi. Pero aún siguen necesitando más aportes para poder terminar con las obras, cuya finalización estaría estipulada en dos meses y medio.

    “La intención es que en un futuro se pueda crear el museo del vendimiador, donde se vea la mano del hombre reflejada en distintos elementos de la cosecha”, indicó el padre Tony. Por esta razón también es que se les pide colaboración a empresarios bodegueros o que mantengan alguna relación con el vino, ya que esta casona forma parte de la historia cosechadora mendocina y ayuda al turismo vitivinícola.