Una investigación minuciosa de la Policía contra el Narcotráfico de Mendoza (PCN) terminó con la detención de dos mujeres que habían montado una pantalla de “tour de compras” para traficar cocaína desde Bolivia hacia el Valle de Uco y San Juan.
Las sospechosas fueron identificadas como Janet Soledad Mamaní, de 19 años, oriunda de Tunuyán, y Nely Soto, de 33, una empleada doméstica nacida en Potosí que habría sido contratada como “mula”. Ambas quedaron a disposición de la Justicia federal tras ser interceptadas en la provincia de San Juan con 99 cápsulas de cocaína que Soto había ingerido y tardó varias horas en expulsar, cuando estaba en riesgo su vida.
La pesquisa comenzó hace casi seis meses en la delegación del Valle de Uco, luego de que los policías recibieran información sobre el accionar de una joven tunuyanina vinculada al tráfico de estupefacientes.
Con el correr de las semanas, los efectivos de la PCN lograron reconstruir los movimientos de Mamaní, quien realizaba viajes frecuentes hacia la frontera norte bajo el pretexto de integrar tours de compras, pero cuyo verdadero objetivo era adquirir clorhidrato de cocaína en Bolivia y coordinar su traslado hacia el oeste argentino para su comercialización.

Las sospechas sobre esta joven mujer se terminaron de cerrar cuando los efectivos descubrieron, a través de su propio perfil de Instagram, que se encontraba en Bolivia el jueves 2 de octubre.
Esa publicación fue la pieza clave que permitió activar un operativo de seguimiento. Una comitiva de agentes de la PCN viajó hasta el límite entre La Rioja y San Juan para controlar los colectivos que regresaban del norte. Finalmente, en uno de los micros interceptados en la ruta 141, a la altura de Caucete y con aproximadamente 60 personas, detectaron a las dos mujeres.
A simple vista no llevaban droga encima, pero los policías que trabajan casos de narcocriminalidad notaron comportamientos nerviosos. El colectivo continuó viaje hacia San Juan y fue seguido de cerca por los detectives.
Al llegar al control de Gendarmería, lograron pasarlo y luego las dos mujeres bajaron y tomaron un taxi. Todos estos movimientos eran controlados por los policías y finalmente decidieron actuar para capturarlas.
Por orden judicial, ambas fueron trasladadas al Hospital de Rawson, donde se descubrió que Soto tenía en su sistema digestivo decenas de cuerpos extraños. Durante las siguientes 72 horas, bajo control médico, expulsó 99 cápsulas con 1,1 kilos de cocaína, en un típico accionar de una “mula”.
Además de las detenciones, se secuestraron cuatro teléfonos celulares, 1,6 millones de pesos argentinos, 220 bolivianos, 100 dólares y documentación relevante para la causa.



Los trabajos investigativos también permitieron una serie de allanamientos en Tunuyán, donde residía Mamaní, y donde la policía sospecha que también se distribuía la droga. También hubo medidas en Tupungato con otras personas de su círculo íntimo que quedaron en la mira.
En la localidad de Vista Flores, registraron un comercio conocido como almacén “Timoteo”, en referencia al padre de Janet, Timoteo Mamaní Santos (46), quien actualmente se encuentra preso en el Penal de Chimbas, San Juan. De hecho, después del procedimiento inicial se allanó su celda en el pabellón 5 de esa cárcel, aunque el resultado fue negativo.
Los investigadores no descartaron que parte de la cocaína tenía como objetivo llegar al interior del complejo penitenciario y que la estructura familiar funcionara como una red de distribución articulada entre Mendoza, San Juan y Bolivia.
Mamaní y Soto quedaron detenidas en la U32 de Mendoza, mientras la causa sigue su curso en la Justicia federal.
La pesquisa, que comenzó en el Valle de Uco, expuso una trama de vínculos familiares, viajes encubiertos y logística transnacional. Para los investigadores, las mujeres no actuaban solas, y los próximos pasos del expediente buscarán desentrañar cómo financiaban los viajes y a qué nivel operaba la organización que intentaba mover cocaína en cápsulas desde Bolivia hasta el corazón de Cuyo.
