Una banda irrumpió durante la madrugada del sábado en una casa de calle El Jarillal, en Chacras de Coria, Luján, y redujo a la propietaria para sustraerle dinero en efectivo y objetos de altísimo valor. El caso no fue tomado como uno más por los efectivos de la División Robos y Hurtos de Investigaciones.
Esto porque los delincuentes sabían que en la casa había joyas y, durante el asalto, la amenazaron con dispararle y hasta intentaron asfixiarla para que revelara dónde las guardaba. Básicamente, contaban con el dato. Dos sospechosos fueron detenidos y los pesquisas iban a trabajar para buscar nuevas pruebas para vincularlos con más golpes y dar con el resto de la organización.
La reconstrucción que realizó El Sol sostiene que el asalto comenzó cuando la mujer, de 61 años, se encontraba en el primer piso de su casa de calle Del Jarillal, sentada en un sillón y mirando televisión. La puerta de ingreso había quedado sin una medida de seguridad colocada y por allí habría ingresado, inicialmente, al menos uno de los delincuentes. Es lo que ella contó a los primeros policías que llegaron tras el primer llamado al 911.
El sujeto subió hasta el primer piso y la sorprendió. Tenía el rostro completamente cubierto, vestía ropa oscura y llevaba una pistola negra. Sin darle posibilidades de reaccionar, comenzó a amenazarla y le hizo saber que conocía sus movimientos.
La advertencia fue concreta: si intentaba hacer algo, le dispararía.
Pero el objetivo de los asaltantes no parecía ser simplemente recorrer la morada en busca de objetos para llevarse. Desde el comienzo tenían un interés específico. Los investigadores sospechan que la banda contaba con información previa sobre las joyas que la mujer tenía en su poder.
El delincuente la ató de las manos con precintos y luego le cubrió el rostro con una almohada. La maniobra tuvo como finalidad presionarla para que indicara dónde estaban las joyas de valor. La víctima llegó a temer que los asaltantes la asfixiaran si no entregaba la información que buscaban.
Mientras permanecía reducida, además, escuchó otras voces dentro de la propiedad. Por eso calculó que no se trataba de un solo malviviente y que en la casa había al menos tres integrantes de la banda.
La mujer solamente pudo observar con mayor detalle al hombre que la abordó. Lo describió como una persona delgada, de aproximadamente 1,70 metro de altura, con el rostro cubierto y vestimenta negra.
Con la víctima inmovilizada, los ladrones recorrieron la propiedad y comenzaron a cargar distintos elementos. Entre el botín quedaron varias joyas de oro, un reloj Cartier, una medalla de oro, cuatro televisores, un iPhone 13 blanco, un microondas, una freidora eléctrica y periféricos de computadora, entre ellos un monitor y un mouse.
También encontraron las llaves de un Toyota Etios blanco, que utilizaron para escapar. Por lo que detallaron las fuentes, la banda había llegado hasta la casa en otro rodado que fue captado por cámaras de seguridad.
La fuga y el error que permitió detenerlos
El vehículo robado se convirtió en una pieza clave para los detectives. Después de abandonar la casa de Chacras de Coria, los delincuentes se desplazaron hacia Godoy Cruz. Una vez que ingresó el llamado al CEO, efectivos de la Comisaría 27 detectaron el Toyota Etios mientras circulaba por ese departamento. En el interior viajaban dos hombres.
Los policías intentaron identificarlos, pero lejos de detenerse, los ocupantes aceleraron y comenzaron una fuga por las calles Capitán Candelaria y Santo Domingo, entre otras calzadas.
Durante la persecución, los sospechosos terminaron abandonando el vehículo y continuaron la huida a pie. En el interior del Etios, los policías encontraron un monitor y un mouse que habían sido sustraídos minutos antes de la vivienda de Chacras. La otra parte del botín estaba en el otro vehículo.
La descripción aportada por la víctima permitió orientar la búsqueda. Uno de los sospechosos fue localizado en las inmediaciones y detenido a partir de las características de su vestimenta. Otro presunto integrante de la banda también fue atrapado en la zona.
Durante el procedimiento, los policías secuestraron elementos que podrían haber sido utilizados durante el asalto o que habrían quedado abandonados durante la fuga, entre ellos guantes, un cuello tipo polar y un buzo.
Los dos detenidos tienen 23 y 34 años. Por pedido de los pesquisas, sus identidades son reservadas para intentar determinar si forman parte de una banda dedicada a este tipo de robos y si pueden ser vinculados con otros episodios similares.
