Un robo de película. Organizado y ejecutado utilizando viejas prácticas de integrantes de fuerzas de seguridad que conocen los movimientos del mundo policial y judicial a la perfección. Es más, hasta creen no fue la única vez que los protagonistas del hecho actuaron en el Gran Mendoza.

Ocurrió el 27 de agosto del 2020 en una constructora de calle Espejo, de Ciudad, y se llevaron 500.000 pesos y 20.000 dólares (más de tres millones en moneda argentina por aquellos días). Quedaron filmados. El análisis de esta prueba resultó ser fundamental para identificar a casi todos los autores.

El objetivo fue engañar a las víctimas con un claro modus operandi: simularon el desarrollo de un allanamiento mediante orden emanada por la Justicia federal para “incautar” el dinero. Y hasta contaron con la participación de un “juez trucho” que impartía las órdenes a través de un teléfono celular para hacerles más creíble la medida a los presentes.

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Todo terminó mal para el grupo delictivo que integraban un policía, un penitenciario y un ex gendarme: los atraparon con el paso de los días y, este lunes por la mañana, la Justicia ordinaria condenó a los dos imputados que llegaron hasta la última etapa del proceso, el juicio oral.

Se trata del policía José Luis Carmona y el guardiacárcel Jorge De Giuseppe, quienes recibieron 6 años y medio de cárcel. En sus alegatos, el fiscal de Delitos no Especializados, Juan Manuel Sánchez, quien también desarrolló la instrucción de la causa, había solicitado 7 años y 10 meses. La calificación fue por extorsión mediante falta de orden de autoridad pública.

El caso ya contaba con un condenado, quien era señalado como actor de reparto en el cinematográfico robo en la reconstrucción que realizaron los detectives de Robos y Hurtos de Investigaciones, el ex gendarme de 58 años y conocedor del mundo de los “arbolitos” Juan Gregorio Riveros.

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Marcado como el datero sobre los movimientos de dinero de la constructora, fue el primer sentenciado que tuvo el expediente el 8 de setiembre del año pasado: admitió en un juicio abreviado inicial el delito de extorsión por lo que el juez de primera instancia Gabriel Bragagnolo homologó el acuerdo entre las partes y lo sentenció a 5 años de cárcel.

El fallo fue el puntapié inicial para terminar de cerrar la culpabilidad de los dos uniformados. Como Riveros confesó su participación en el hecho, dejó la puerta abierta para que el fiscal mantuviera su hipótesis a la hora de acusar a los detenidos en el juicio oral que presidió el juez Ariel Spektor.

La defensas de Carmona y de De Giuseppe, quienes están con detención domiciliaria, buscaron a la hora de argumentar el caso que se trataba de una estafa (delito que prevé menos años de cárcel), pero el juez coincidió con las pruebas aportadas por la fiscalía.

Es más, el abogado del penitenciario pidió la absolución por la duda o, en su defecto, la estafa, pero nada pudo hacer para cambiar la postura de Spektor.

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*Carmona captado por las cámaras de seguridad.

Complicados desde el inicio

El debate contra Carmona y De Giuseppe no fue uno más para la Dirección de Investigaciones, debido a que estos dos uniformados integraban la ya desaparecida División Búsqueda de Prófugos, que tenía como principal fin capturar a los evadidos de las cárceles de la provincia.

Había expectativa por el resultado del proceso porque algunos efectivos de esa dirección declararon en el juicio oral y comprometieron a estos y otros colegas con allanamientos truchos en viviendas particulares o firmas pequeñas para sustraer dinero en efectivo.

También fue dramático para las tres víctimas-denunciantes que declararon durante los 5 días que duró el debate.

Una de ellas lo hizo mediante videoconferencia desde Barcelona y aseguró que se fue del país por el temor sufrido por haber sido robado por la policía.

Otras dos también lloraron cuando hablaron ante las partes en el Polo Judicial y explicaron lo difícil que fue padecer un engaño de esas características.

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Para potenciar la instrucción sobre el suceso ocurrido en la constructora de calle Espejo, hubo un trabajo minucioso de las pruebas: análisis de las cámaras de seguridad de la calle y privadas de la escena. También, de teléfonos celulares.

Se recibieron decenas de declaraciones y se realizaron cotejos entre fotogramas e imágenes de perfiles de Facebook para identificar a los sujetos que ingresaron a la escena.

Lo cierto es que el robo se produjo el jueves 27 después de las 3. Tres hombres vestidos con el uniforme de Investigaciones (uno no fue identificado) ingresaron a la firma y aparentaron un allanamiento.

Uno de los responsables del lugar fue abordado por los policías y todo parecía normal: tenían credencial oficial y vestían chalecos, borcegos y gorra (quepi). También tenían arma reglamentaria y tapaban sus rostros con lentes oscuros y barbijos.

En un momento, tal como describió el denunciante, Carmona tomó su celular e hizo una llamada. La comunicación era con un “juez” federal para que le explicara a la víctima el alcance del allanamiento.

Todo era una puesta en escena: el magistrado, en realidad, era Riveros. De la investigación surge que el policía le decía “Doctor Rivera”, cambiando la a por una o del apellido del ex gendarme y arbolito.

La orden del “juez” era secuestrar el dinero. Eso fue lo que hicieron los uniformados.

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Con el paso de las horas, el responsable de la empresa realizó la denuncia en una Oficina Fiscal y aportó las cámaras de seguridad de las instalaciones.

Cuando analizaron la prueba, confirmaron que Carmona era uno de los del grupo que se llevó el efectivo. Luego, cayeron Riveros y el penitenciario De Giuseppe.

El análisis de su teléfono celular, que lo ubicó en la zona donde ocurrió el robo, y la comparación entre sus fotos y las capturas de las imágenes de las cámaras de seguridad terminaron por involucrarlo en el hecho.