Tres mujeres fueron condenadas en la Tercera Cámara del Crimen por estafar a una pareja de jubilados lasherinos de 74 y 76 años, a quienes engañaron en setiembre del 2013 para obtener la tarjeta Argenta después de ganar su confianza. Las maniobras consistían en hacerles creer a las víctimas que iban a realizar beneficencia con la compra de algunos objetos de valor pero en realidad sacaron préstamos de dinero en efectivo en diferentes financieras y también adquirieron electrodomésticos y gran cantidad de comestibles en dos supermercados. La mayoría de los hechos, que se cometieron durante unos cinco días, quedaron registrados por cámaras de seguridad y esto fue una pieza fundamental para la causa.
La instrucción que lideró la fiscal Virginia Rumbo finalizó en junio y el lunes se desarrolló el debate con el tribunal presidido por el juez Eduardo Martearena. Se trató de un juicio abreviado, que es aquel proceso donde los imputados reconocen los hechos que les endilgan –defraudación por circunvención de incapaces (ver aparte)– y la defensa pacta una pena con el representante del Ministerio Público. De esta forma, el tribunal condenó a Antonia Marcela Franza Cocci y Liliana Alba Cazorla a dos años de cárcel en suspenso y a Adriana Liliana Fernández Cazorla a dos años y tres meses. Como esta última tenía otra condena, se le unificó la pena en 4 años y está en la prisión, informaron fuentes judiciales. Se cree que las féminas cometieron más fraudes y estos casos serán investigados por un fiscal de Capital.
Las estafas que sufrieron Teresa Martín y su pareja, Pascual Camutti, se produjeron en setiembre del año pasado. Se supo en la pesquisa que Antonia Marcela Franza, una mujer que conocía a la pareja de jubilados desde hacía más de una década cuando trabajaba en el área de viviendas de la comuna de Las Heras y, además, era vecina, se acercó a la pareja de septuagenarios y les dijo que un hijo, que es su apoderado, había sacado un préstamo a nombre de ellos. El objetivo era distraerlos y hacerles firmar algunos papeles con el objetivo de que obtuvieran la tarjeta Argenta de la Anses.
En la pesquisa, que realizó también la División de Delitos Económicos de Investigaciones, se cree que las mujeres le suministraban algún tipo de droga –en la bebida o en la comida– para que actuaran sin voluntad de decisión. “Estaban como idos, decaían cuando hablabas con ellos”, describió a El Sol el hijo de los denunciantes, Daniel Martín, quien descubrió que sus padres estaban padeciendo las maniobras delictivas.
De esta forma, llevaron a los jubilados hasta el supermercado Walmart de calle Regalado Olguín de Las Heras y realizaron compras desde las 16 hasta las 21. En esas cinco horas, con la ayuda de las parejas de las estafadoras –que ocupaban sus vehículos para los traslados, un Peugeot 504 y una camioneta Dodge–, compraron 13 carros de mercadería. No sólo eso, también un televisor LCD y un celular. El hijo de las víctimas advirtió los engaños que estaban sufriendo y comenzó a revisar los tickets, detectando compras con montos de 2.300, 3.800, 4.500 y 6.200 pesos. “La mujer les decía que si hacían esas compras con la tarjeta Argenta beneficiarían a indigentes y que les iban a devolver parte de lo comprado en pesos”, explicó Daniel.
El hijo de la pareja señaló que, después de detectar el modus operandi de las mujeres, se dirigió hasta el Walmart y allí se encontró con algunos empleados que contaron que lo habían tratado de ubicar, porque les llamaba la atención la cantidad de cosas y tiempo que pasaban los abuelos comprando comida y electrodomésticos. Las cámaras de seguridad del supermercado captaron cómo actuaba la banda. Hacían las compras y les llevaban los tickets a los responsables de la tarjeta Argenta, para que los firmaran.
Además de los comestibles y otros objetos de valor, en poco tiempo, para que no haya entrecruzamiento de datos entre entidades financieras, llevaron a las víctimas a sacar préstamos en la firma Cordial, Provencred y el Banco Nación de Las Heras por montos de entre 6.000 y 20 mil pesos, explicó Daniel Martín.
“Mis papás se querían mudar y una de las mujeres les prometía que sacando esos préstamos podían pagar los depósitos de los alquileres, pero en realidad se llevaban la plata y todo lo que habían comprado. Es más, hasta obligaron a mis padres a cambiar las cerraduras y ellas tenían llave. En ese momento, me preocupé por la seguridad de ellos”, agregó.
El hombre contó que, después de realizar las denuncias en la Oficina Fiscal Nº5, sus padres entendieron que eran víctimas de maniobras fraudulentas –algo que antes no comprendían, se cree, por los efectos que causaban las drogas que les suministraban– y se conocieron más casos que involucraban a la banda.
EL DELITO. Las tres mujeres fueron condenadas por defraudación de circunvención, delito tipificado en el artículo 174 inciso 2. Supone abusar de las necesidades, pasiones o inexperiencia de un menor o un incapaz, declarado o no tal, para hacerle firmar un documento que importe cualquier efecto jurídico, en daño de él o de otro, aún cuando el acto sea civilmente nulo. Son incapaces los que, con o sin declaración judicial, en el momento del hecho, padecen una disminución de la inteligencia, voluntad o juicio que los incapacita para resguardar debidamente intereses económicos.
