A casi cinco años del asesinato de Ginés Gracián Borghello (22), inició este lunes el segundo juicio que ordenó realizar la Suprema Corte de Justicia. En el banquillo de los acusados se volvió a sentar Jonathan Junior Roldán, quien fue detenido a mediados de 2017 por el hecho de sangre. Una de las pruebas claves es un audio publicado por El Sol.

En marzo de 2019 se desarrolló el primer debate oral y público por el crimen ocurrido en Las Heras. Pero en esa oportunidad, el juez Jorge Coussirat, del Tribunal Penal Colegiado Nº 2, absolvió al acusado por la duda.

Tras el fallo, la querella presentó un recurso de casación y los jueces supremos de la Sala II, José Valerio -preopinante-, Mario Adaro y Omar Palermo, hicieron lugar y ordenaron realizar nuevamente el juicio.

El máximo tribunal estuvo de acuerdo con los argumentos de la querella, que cuestionó que en el debate no se tuvieron en cuenta una serie de pruebas que comprometen al imputado. Entre las mismas, un audio en el que familiares de Roldán “reconocen su participación en el hecho”.

En la grabación, que tiene una duración de 2 minutos y 25 segundos, hablan dos mujeres que fueron testigos y habían asegurado no conocer al presunto autor.

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Pero luego, a través de una comunicación entre ellas, lo mencionaron como el homicida de Borghello. “Sí, la muerte esa en el barrio”, dice una de las mujeres. Y otra responde: “Por lo que el Junior mató al…. Y continúa la primera: Sí, fue el Junior”, tal como publicó este diario a fines del 2017.

El fallo también señalaba que no fueron considerados por Coussirat los testimonios más importantes de la investigación, que desarrolló el fiscal de Homicidios Carlos Torres.

El hecho

Borghello fue asesinado la madrugada del 26 de abril de 2016, alrededor de las 3, en la plaza del barrio Cristo Redentor.

Un llamado a la línea de emergencias 911 alertó sobre la presencia de un cadáver en el lugar y policías constataron la novedad.

Posteriormente, personal de la Policía Científica confirmó que había sido ultimado de un balazo en la nuca, sin orificio de salida.

El joven no contaba con documentos, pero su madre se presentó en una comisaría de la zona y lo identificó como su hijo tras reconocerlo por sus tatuajes.

Tras individualizar a Borghello, se profundizó sobre el móvil del crimen y se comenzó a manejar la hipótesis de que el chico había tenido problemas con gente de la barriada, a la que frecuentaba para comprar estupefacientes.