Una secuencia de violencia que se extendió durante una semana, con amenazas, un primer tiroteo sin denuncia y un ataque directo contra una niña de 11 años, terminó por exponer una trama mayor: una presunta interna narco con base en el penal de Almafuerte.
La reconstrucción del caso revelado por El Sol permite seguir el hilo desde el 15 de marzo en Godoy Cruz hasta la sospecha que este lunes recayó sobre el referente carcelario Pedro Esteban Morales Anisco, alias “Piter”, señalado como quien habría ordenado el atentado desde prisión.
La menor quedó internada tras recibir múltiples disparos en diferentes partes del cuerpo mientras la Justicia y la Policía analizaban el alcance de una organización con capacidad operativa fuera de la cárcel.
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La reconstrucción, paso a paso
El primer episodio ocurrió el citado domingo 15, cerca de las 19, en una casa de calle Renato Della Santa al 1500, en Godoy Cruz. En ese domicilio se encontraban Yamila Agüero Declaux y una joven cuando comenzaron a escucharse detonaciones. Al salir, detectaron impactos de bala en la propiedad.
Una testigo clave observó a un hombre de contextura delgada, con gorra, que corría mientras disparaba y escapaba hacia el este. En la escena, Policía Científica después secuestró al menos diez vainas calibre 9 milímetros, proyectiles deformados y registró daños en otras propiedades y estructuras cercanas.
A pesar de la gravedad del ataque, las víctimas decidieron no radicar denuncia en ese momento y manifestaron no tener conflictos recientes. Sin embargo, ese dato quedó rápidamente relativizado: en los días posteriores, Yamila Agüero Declaux comenzó a recibir mensajes amenazantes a través de redes sociales.
Esos mensajes, que luego fueron incorporados en una instrucción, se transformaron en el primer indicio concreto de que el ataque no había sido un hecho aislado. Esta mujer se encuentra imputada en una causa narco con otros personajes de poder, entre ellos Morales Anisco y su hermano, Marcelo Agüero Declaux.
Durante los días siguientes, la tensión escaló. Las amenazas a través de un perfil trucho de Facebook circularon entre familiares y comenzaron a delinear una posible conexión con conflictos internos vinculados al entorno de Marcelo Agüero Declaux, conocido como “Tapón”, detenido en el penal de Almafuerte y ex hombre de confianza del Piter.
La hipótesis de una represalia empezó a tomar forma en paralelo a las primeras tareas investigativas, que incluyeron relevamiento de cámaras y encuestas ambientales en la zona.
El punto de quiebre se produjo seis días después, este sábado, a las 19.30, en una casa del barrio Los Cerrillos, en Godoy Cruz. Hasta allí llegaron dos hombres a bordo de un vehículo gris, presuntamente un Chevrolet Corsa. Uno de ellos descendió, caminó unos 60 metros e ingresó al patio interno de la casa. Sin mediar palabra, comenzó a disparar contra una niña de 11 años que se encontraba en el lugar.
La menor recibió cuatro impactos de bala: dos en el muslo izquierdo, uno en el derecho y otro en una mano. Mientras pedía auxilio, el atacante escapó corriendo por calle Carrizal. En ese momento, el hermano de la víctima salió a perseguirlo, pero el agresor volvió a disparar en su dirección antes de huir definitivamente en el vehículo que lo aguardaba en las inmediaciones. En la escena se levantaron cinco vainas servidas calibre 9 milímetros.
La niña fue trasladada de urgencia por un vecino al Hospital Lencinas y luego derivada al Hospital Notti, donde quedó internada. El cuadro fue crítico: presentaba compromiso de la arteria femoral y fue intervenida quirúrgicamente. Este lunes permanecía en observación, estable, pero con riesgo de perder la pierna izquierda.
En el momento del ataque, la propiedad estaba ocupada por la madre de la menor, sus hermanas, su hermano y un primo. La secuencia fue abrupta: una de las hijas dormía, otra salía del baño y la madre acudió de inmediato al escuchar los disparos, mientras el primo asistía a la niña herida. La violencia irrumpió sin advertencias visibles en la escena, aunque la pesquisa ya tenía indicios previos.
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Tras el atentado, se activaron medidas urgentes: rastrillajes, análisis de la cámara de un vecino -aunque con escaso aporte visual- y recolección de pruebas digitales, entre ellas capturas de las amenazas enviadas días antes. La fiscalía mantuvo inicialmente la calificación por lesiones graves, pero con el correr de las horas el caso escaló a tentativa de homicidio.
El elemento que terminó de consolidar la línea investigativa surgió del propio entorno de la víctima. La madre de la niña vinculó directamente el ataque con conflictos originados dentro del penal de Almafuerte. El Tapón Agüero Declaux y ella apuntaron contra el Piter como quien habría ordenado la agresión.
Esa acusación coincidió con lo que ya manejaban los investigadores: una disputa entre internos por una causa federal de narcotráfico. Según esa hipótesis, el conflicto se habría desatado cuando Agüero Declaux se negó a asumir responsabilidad en maniobras vinculadas a droga dentro del penal, lo que derivó en una represalia.
El nombre del “Piter” no es menor en ese contexto. Está sindicado como referente del módulo 4.1 de Almafuerte y como una figura con capacidad logística para coordinar actividades delictivas tanto dentro como fuera de la cárcel. En la causa federal aparece junto a otros internos de alto perfil y familiares, entre ellos la propia Yamila Agüero, quien había sido víctima del primer tiroteo.
Los avances de esa investigación ya habían expuesto una estructura organizada: ingresos de droga al penal, participación de personal penitenciario, secuestro de estupefacientes y movimientos de dinero a través de cuentas virtuales. Todo eso consolidó la sospecha de una red con funcionamiento aceitado y proyección externa.
Con ese escenario, el ataque contra la niña dejó de ser interpretado como un hecho aislado. Para los investigadores, se trató de un eslabón más en una cadena de violencia que comenzó con amenazas, siguió con un ataque intimidatorio y culminó con un atentado directo contra una menor.

La gravedad del caso provocó una reacción inmediata a nivel político. Menos de 48 horas después del ataque, la ministra de Seguridad, Mercedes Rus, encabezó una reunión con autoridades policiales, de Investigaciones, de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) y del Servicio Penitenciario.
El objetivo fue analizar el avance de los trabajos investigativos y definir medidas y estrategias frente a la figura de Morales Anisco, que quedó en el centro de todas las sospechas.
Entre las alternativas que se evaluaron aparece una de alto impacto: el posible traslado del interno fuera de la provincia para reducir su capacidad de maniobra. La preocupación es concreta: la investigación dejó al descubierto que, aun en contexto de encierro, ciertas estructuras criminales mantienen poder operativo en la calle.
Mientras tanto, la causa avanzaba con la incorporación de pruebas para la identificación del autor material del ataque contra la niña, que hasta la tarde de este lunes no había atrapado. La reconstrucción de la fuga en un auto, el entrecruzamiento de datos digitales y el cotejo de vainas servidas son las claves en esta etapa.
