El juicio oral y público que se sigue contra Alejandro Gabriel Amitrano (41) por la muerte violenta de su pequeña hija de un año en 1999 entró en la recta final ayer, cuando se escucharon las últimas declaraciones de importancia en la sala de la Quinta Cámara en lo Criminal. 

Los psicólogos que realizaron las pericias después de la detención del imputado, a principios del 2013 en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, hablaron ante las partes y explicaron las conclusiones de sus trabajos relacionados con la elaboración de un perfil. Una médica del Cuerpo Médico Forense (CMF) aseguró que se está frente a un ser narcisista que no puede controlar sus impulsos, y un perito de parte señaló que Amitrano no tiene trastornos de personalidad. Pero no sólo hablaron los profesionales de la salud mental que trabajaron en el expediente que instruyó la fiscal especial Claudia Ríos, también compareció un testigo de identidad reservada que complicó al acusado en vista de la sentencia, que podría ventilarse en los próximos días. 

El declarante aseguró que conocía a Amitrano por un amigo en común y que sabía que consumía estupefacientes –tanto cocaína como marihuana– para la época en que se produjo el fallecimiento por maltrato de la beba, en noviembre de 1999. Al terminar la jornada de proceso en el primer piso de los tribunales locales, la defensa, a cargo de Jorge Miranda, pidió la palabra y expresó que su cliente tiene la intención de declarar en el debate, acto que se producirá hoy por la mañana, después de que hable el último testigo del juicio.

Aportes de importancia

El testigo reservado conocía a Alejandro Amitrano por un amigo que tenían en común. Este hombre aseguró ayer en el juicio que lo vio tres veces y, una de ellas, se produjo cuando jugaron un partido de fútbol en una plaza de Capital. Amitrano estaba con la niña. El declarante aseguró que el padre de la criatura se la pasó a un amigo en brazos y que notó que tenía el cuello rígido, tieso. Y que ante las consultas de por qué no lo podía mover, Amitrano respondió “que tenía tortícolis, mientras se reía”, aseguró el testigo. 

Este hombre también habló de las adicciones del imputado por aquellos días, cuando tenía 26 años. Ante la fiscalía de Cámara –representada por Fernando Guzzo y Claudia Ríos– y el tribunal presidido por Rafael Escot, dijo que Amitrano consumía cocaína y marihuana y que se juntaba en un barrio con un grupo de allegados que las suministraba. 

Por su parte, la psicóloga Ana Cucchi, del CMF, señaló entre otros aspectos, que Amitrano es un hombre egocéntrico, narcisista, por momentos agresivo contra terceros, no evidenciaba dolor por la muerte de su hija y que se detectaron algunos puntos con la posibilidad de maltrato, tal como explicaron fuentes judiciales. Además de analizar cómo se comportaba en pareja mientras vivió con la madre de la víctima (Cecilia Cousau), la profesional sostuvo que se estaba ante un hombre antisocial. 

Por su parte, Mario Lamagrande, perito de parte, fue en dirección totalmente contraria a la de su colega del CMF –ambos realizaron el trabajo en conjunto– y describió que Amitrano sentía angustia por el fallecimiento de la beba y descartó que se estaba frente a una persona con rechazo a relacionarse con los demás.

El imputado declara hoy

De acuerdo con lo informado por fuentes judiciales, Alejandro Amitrano, imputado por homicidio agravado por el vínculo, declarará hoy ante las partes. Así lo expresó su abogado, Jorge Miranda, al término de la jornada de ayer. Se cree que el acusado dará su versión de los hechos y la acentúe en lo que viene sosteniendo desde hace más de 15 años: que su pequeña hija murió por mala praxis médica.