Hace más de un mes que Miguel Ángel el Pipa Cerón Chirino (34) estaba en boca de todos por los hechos que venía protagonizando en el barrio San Martín y por tratarse de un hermano del famoso Morocha, el delincuente juvenil abatido por policías en el año 2003. En medio de una guerra de bandas que tuvo -y aún tiene- como escenario ese popular complejo del oeste de Ciudad, era intensamente buscado como presunto autor de un asesinato y del otro ataque a nueve balazos contra un hombre que aún lucha por su vida.
Fuentes investigativas revelaron que luego de quedar en la orden del día, se estuvo ocultando en el asentamiento 8 de Abril, en Las Heras, pero que frecuentemente regresaba a su barriada de origen. Siempre llevaba armas de alto calibre -se mostraba en las redes con dos pistolas calibre 9 milímetros- y describieron que estaba “paranoico” por lo que era seguido de cerca, tanto por policías como por sus rivales. Por eso, quienes lo conocían no se sorprendieron al enterarse que este viernes el Pipa se encontró con la muerte.
Fue en la casa de su familia, en la manzana 45, donde policías sorprendieron alrededor de las 8 a Cerón, en el marco de un megaoperativo en el que se desarrollaron 20 allanamientos y participaron efectivos de diferentes áreas de Investigaciones (UID, Homicidios, Policía Contra el Narcotráfico, etc) y también algunas unidades de la uniformada, tales como la UEP y la UAP. En total fueron más de 100 miembros de la fuerza que participaron de los procedimientos.
La información a la que accedió El Sol sostiene que los detectives no contaban con el dato de que el Pipa estaba en el barrio San Martín y mucho menos en su domicilio. Las medidas tenían como objetivo desalentar el accionar delictivo desplegado a lo largo de estas últimas semanas, incautar armas, municiones y, quizás, atrapar a algún malvivivente que tuviera pedido de captura.
Lo cierto es que, cuando un grupo de sabuesos llegó hasta la propiedad de los Cerón, en la citada manzana, se topó con el Pipa en el interior y le dieron la voz de “alto policía”. Fiel a su estilo, buscó evitar el arrestó y se dirigió hacia el fondo de la propiedad, tratando en el camino de bloquearles el paso a los policías y así concretar su huida.
Cuando llegó hasta un galpón, donde efectuó una serie de disparos contra un efectivo de la Unidad Investigativa Departamental Godoy Cruz (UID) que lo venía persiguiendo. Acto seguido, se subió al techo de esa construcción y desde allí continuó accionando su arma.
Por eso, el policía de Investigaciones debió repeler el ataque haciendo uso de su pistola 9 milímetros reglamentaria y le propinó un disparo que fue letal. El plomo ingresó por la axila derecha, atravesó toda la caja torácica y salió por el costado izquierdo del pecho, provocándole una muerte prácticamente instantánea. Al igual que su hermano, el Pipa fue abatido por una bala policial, siendo uno de los prófugos más buscados de la provincia.
Durante el desarrollo de las medidas iniciales que se realizaron a partir de la muerte de Cerón, se descubrió que portaba dos armas, que fueron secuestradas y serán sometidas a peritajes de balística. Eso permitirá determinar si fueron las utilizadas en el homicidio de Rodrigo Martín Pelayes, ultimado a balazos el lunes 2 de octubre en el San Martín, y el ataque contra Gustavo Martín Corzo, quien recibió nueve disparos en el barrio Alto Mendoza II, más conocido como Fuerte Apache.
A partir de los primeros análisis que se practicaron sobre el armamento que llevaba el Pipa, los pesquisas constataron que tenía una pistola 9 milímetros policial, la cual fue robada a una efectivo en Palmira, San Martín, allá por 2015.
Con respecto al funcionario que abatió a Cerón, las fuentes consultadas sostuvieron que sólo llevaba un mes desempeñándose en la fuerza. En principio, fue trasladado a una sede judicial, donde estuvo demorado algunos minutos por cuestiones procesales.
Posteriormente, al joven policía se le tomó una declaración informativa, que es cuando se está entre ser testigo e imputado, y quedó en libertad. Básicamente, el fiscal de Homicidios Gustavo Pirrello, quien lidera la investigación, entendió que su accionar estuvo justificado, ya que el Pipa fue quien disparó primero y con claras intenciones de lastimar a los efectivos.
En tanto, en horas de la tarde comenzaron a declarar en la causa el resto del personal policial que participó del allanamiento. Una vez que se incorporen esas pruebas y los resultados de los diferentes peritajes al expediente, lo más posible es que sea archivado.
