Ángel Alberto Fava, el comisario inspector retirado de la Policía de Mendoza que era buscado en la megacausa iniciada por la proliferación de cuevas en el microcentro, que derivó en detenciones por coimas en la cúpula de la Delegación de la Policía Federal de Mendoza, se entregó este martes antes las autoridades judiciales federales.

Fava tenía pedido de captura desde mediados de setiembre por estar sospechado de ser jefe de seguridad de los locales donde se realizaba la compra-venta ilegal de divisas extranjeras e informar a los señalados jefes de la asociación ilícita, los jóvenes Nicolás Bazán y Renzo González, sobre posibles investigaciones o allanamientos en su contra.

Luego de los allanamientos masivos que realizó la Policía contra el Narcotráfico (PCN) el 14 de setiembre, Fava quedó en la orden del día porque no lo encontraron en su domicilio. Integraba la lista de 13 sospechosos que de la causa de acuerdo con la identificación que habían hecho los detectives del caso.

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Esa jornada quedaron a disposición de los pesquisas, entre otros, el comisario federal Dino Rossignoli y los citados Bazán y González. Actualmente, estos tres hombres están en la cárcel.

El comisario retirado, quien ganó trascendencia en el 2015 cuando fue apartado de la fuerza junto con otros efectivos de alto rango mientras era jefe departamental de Las Heras por orden del ex gobernador Alfredo Cornejo, se mantuvo en la clandestinidad poco más de un mes hasta este martes por la tarde. Fuentes policiales detallaron que se presentó con un abogado en una dependencia de Ciudad.

A las pocas horas, se abrió un cupo en la U-32, el centro de detención de los Tribunales Federales y el juez de la causa, Marcelo Garnica, ordenó que permanezca alojado allí hasta que se defina su futuro procesal.

De acuerdo con fuentes judiciales, Fava será acusado inicialmente por el delito de asociación ilícita, al igual que Bazán, González y Rossignoli, y el resto de los detenidos.

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En detalle

La investigación de la PCN nació en plena pandemia por coronavirus. Los efectivos trabajaron sobre cuevas del microcentro y fijaron la lupa en las joyerías Stefano Cannella y Vía Roma.

Detectaron durante los trabajos de calle mucha gente en la puerta de los locales pero poca mercadería ofrecida a la venta. No tardaron demasiado en darse cuenta de que se trataba de una pantalla para su otra actividad: la compra y venta de moneda extranjera.

El 6 de julio hubo 22 allanamientos en el centro y propiedades del Gran Mendoza. Se secuestraron 4.100.000 pesos, casi 50.000 dólares, 7.480 euros, 19 máquinas de contar dinero, 2 armas de fuego, 21 cartuchos calibre 9mm, 41 equipos electrónicos, 11 equipos informáticos, 4 balanzas, 100 gramos de cannabis, 6 plantas de cannabis sativa, 2 dosis MDMA (éxtasis) y 4 cartuchos vaporizadores de tetrahidrocannabinol (THC), además de la identificación de 74 personas.

Con el paso de las semanas, los detectives analizaron los documentos incautados y detectaron que existían cuadernos de Nico Bazán donde figuraban anotaciones de movimientos de entrada y salida de dinero.

Observaron que figuraban pagos a la Policía Federal y el análisis del teléfono celular del sospechoso permitió conocer que mantenía una relación de confianza con el jefe de la delegación local de la Federal, Dino Rossingnoli.

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De los trabajos investigados se desprendió que el comisario habría cobrado coimas durante dos años y que el contacto inicial habría sido con el padre de Nicolás Bazán, Ernesto.

Con los nuevos elementos incriminatorios incorporados en el Juzgado Federal de Marcelo Garnica, se solicitaron otras detenciones y el 14 de setiembre se procedió a la captura de Rossignoli, los Bazán y también Renzo González.

Durante una de las medidas, al comisario le hallaron 20.000 dólares en su despacho de calle Perú. Además, con el paso de las horas, la misma fuerza para la que se desempeñaba ordenó una auditoría interna y el resultado terminó por complicar más al sospechoso: detectaron que faltaban 2.300.000 pesos incautados durante una serie de allanamientos realizados a fines del 2020 por comercialización y distribución de zapatillas truchas.

Así las cosas, la lista de detenidos la integran el comisario federal Dino Rossignoli; Nicolás Bazán y su padre, Ernesto –empresario y ex dirigente del club Independiente Rivadavia, quien accedió a la detención domiciliaria por problemas de salud–; Renzo González; el policía retirado Marcelo Negro Salcedo –también ex custodio de los locales y el dinero–; Félix Masera y Andrés Bauco (socios en Vía Roma), los hermanos Juan y Alejandro Moral –productores musicales que habrían lavado dinero proveniente de las joyerías–; Roberto Poroto Bustos –custodio y hombre relacionado con Ángel Fava, otrora miembro del Ejército y también dedicado a servicios de inteligencia– y la contadora María José Gregorio.

El único que restaría que se entregue o sea detenido es Eduardo Palermo Fernández, un joven que respondía a Nicolás Bazán y que está sospechado de pagar las coimas al comisario a pedido de su jefe.