Franco Luciano Ragonese (30) fue condenado este viernes a 25 años de prisión por el crimen de Salvador Vanella (75) en un departamento de calle Catamarca y San Juan de Ciudad, la madrugada del domingo 14 de marzo de este año.
Ragonese admitió el hecho en un juicio abreviado inicial, que es aquel en el que el fiscal y la defensa acuerdan una pena en la etapa de investigación de la causa.
El condenado tiene antecedentes desde el 2015. Casi todas las causas que se le iniciaron fueron por sustracción de vehículos.
El hecho
Vanella murió producto de las lesiones que sufrió el viernes 19 de marzo en una clínica privada de Ciudad. La reconstrucción determinó que el anciano había mantenido cinco días un encuentro con Ragonese y luego se dirigieron a un departamento alquilado en calle Catamarca.
La hipótesis agrega que Ragonese golpeó salvajemente a Vanella y le robó la billetera y las llaves del auto. Se fugó en el vehículo y se dirigió hasta su casa.
Esa misma jornada, durante la madrugada, y con evidentes signos de maltrato, la víctima salió del lugar como pudo en busca de su auto pero no lo encontró. Tomó un taxi al notar que había sufrido un robo y se dirigió a su hogar para luego llamar a un hermano, quien llegó a las 5. Entonces, le contó lo que le había sucedido.
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Primero fue trasladado al Hospital Lagomaggiore y luego se decidió llevarlo a un centro privado de calle Mitre, donde fue diagnosticado con “traumatismo facial grave y contusión hemorrágica cerebral”. Quedó alojado con coma inducido con asistencia respiratoria mecánica en Terapia Intensiva. Pese al esfuerzo de los médicos, falleció.
Cuando los investigadores tomaron contacto con el caso, analizaron las cámaras del edificio del departamento alquilado y confirmaron que el sujeto que estaba con la víctima era Ragonese, a pesar de que llevaba puesto un barbijo.
Fueron a su domicilio y allí encontraron el auto de la víctima, un Renault Kwind que presentaba daños compatibles con un choque y también le faltaba una patente. En el interior del vehículo detectaron rastros de sangre, igual que en una remera que secuestraron.
Al momento de la detención, los policías detectaron que Ragonese presentaba lesiones en los nudillos de las manos, evidenciando que había golpeado a la víctima.
