Vildoza, Villanueva y Agüero, luego del veredicto del jurado.

La condena contra tres delincuentes que perpetraron el crimen durante un asalto del carpintero Juan Carlos Moya, ocurrido a fines del 2017 en Guaymallén, no quedó firme por un error judicial y deberán volver a realizar la audiencia de imposición de pena.

El agosto del año pasado, un jurado halló culpables a Francisco Javier Agüero Toledo (51), alias el Toro, Diego Norberto Pelado Vildoza Soria (44) y Lucas Sebastián Villanueva Figueroa (40).

Ver también: Crimen del carpintero: penas de hasta 23 años de cárcel para los acusados

Los doce ciudadanos que conformaron el tribunal popular, determinaron que al primero de ellos les correspondía una condena por homicidio en ocasión de robo en calidad de autor; mientras que a los otros dos, la misma calificación, pero como partícipes primarios.

Durante la audiencia de cesura que se realizó minutos después del veredicto, tanto el fiscal en jefe de Homicidios Fernando Guzzo y la querellante Jimena Villanueva brindaron sus argumentos y pidieron penas refiriendo que los tres habían sido hallados culpables como coautores del crimen.

Juan Carlos Moya, la víctima.

La Fiscalía solicitó para los tres 23 años de encierro, mientras que la representante legal de la familia de la víctima pidió la pena máxima posible, es decir, 25 años.

Pero el equívoco alrededor de la calificación fue advertido por el defensor de Vildoza, Pablo Cazabán, quien lo marcó cuando tomó la palabra ante el juez técnico Gonzalo Guiñazú (actualmente jubilado).

Pese a eso, cuando el magistrado dictó la sentencia, repitió el error y condenó a Vildoza y Villanueva Figueroa como coautores, pese a que para el jurado popular fueron partícipes necesarios.

Por ese motivo, los defensores de ambos condenados casaron el fallo de Guiñazú y pidieron la nulidad del mismo.

El juez Guiñazú durante la lectura del veredicto.

La presentación fue con el máximo tribunal en pleno, conformado por Dalmiro Garay, María Teresa Day, Pedro Llorente, Omar Palermo, Julio Gómez, José Valerio y Mario Adaro.

En la misma, Cazabán indicó que hubo un “error flagrante y grosero” por parte de Guiñazú, ya que “modificó un veredicto de un jurado popular”.

Al pedido de nulidad de la audiencia de cesura adhirió la defensa de Villanueva Figueroa, a cargo de Cristian Puga.

Finalmente, los jueces supremos, con el único voto en disidencia por parte de Day, hicieron lugar al recurso interpuesto y ordenaron que se vuelva a solicitar pena contra los tres asaltantes.

La nueva audiencia de cesura se realizará el martes 6 de diciembre y tendrá como juez a Mateo Bermejo.

El caso

De acuerdo con la reconstrucción realizada por los detectives, fue el 4 de noviembre del 2017 a las 12.56 cuando Agüero llamó a Vildoza y le preguntó si había hablado con Villanueva.

Momentos más tarde, a las 13.17, Vildoza se comunicó con Villanueva y este último le reveló que su vecino (Moya) había cobrado una sustanciosa suma de dinero por un trabajo de carpintería que le había realizado al dueño de un corralón. 

De la instrucción surge que un día después, los tres acusados, junto a Miguel Ángel Donoso –cuarto sospechoso que se encuentra prófugo– arribaron en un el Ford Fiesta al domicilio del carpintero, en calle Gutenberg al 900. 

La investigación determinó que Agüero y Donoso bajaron del rodado y tocaron la puerta de la casa, en donde también funcionaba el taller de carpintería.

La escena en calle Gutenberg.

El hijo de la víctima atendió y los sospechosos le dijeron que buscaban a su padre para pedirle un presupuesto por la fabricación de unos muebles.

El joven les contestó que su padre estaba durmiendo la siesta, a lo que los delincuentes respondieron apuntándole con armas de fuego.

Seguidamente, lo introdujeron a la fuerza hasta la habitación matrimonial, donde Moya estaba descansado junto a su esposa.

Los maleantes exigieron el dinero que había cobrado y el carpintero se resistió al robo. Fue allí cuando Agüero efectuó dos disparos que acabaron con su vida

Luego de matar a Moya, los dos autores se dieron a la fuga a bordo del Ford Fiesta, junto con los dos cómplices restantes.