En los últimos años, la fiscalía hizo todo lo posible para que el expediente no muera y pase al olvido. Se opuso a cuanta intención de sobreseimiento o prescripción fue asomando en la causa y luchó para conseguir testigos y nuevos indicios para encaminarla. Sin embargo, la mañana de este jueves, el caso Piottante-Libedinsky quedó oficialmente impune luego de que se desarrollara una audiencia en el nuevo Polo Judicial y nunca un sospechoso se sentará en el banquillo para enfrentar un debate oral. Quedó libre de toda culpa y cargo.
La jueza de primera instancia María Cristina Pietrasanta, finalmente, resolvió que el expediente contra el único acusado que tuvo la investigación desde julio del 2006, Mauricio Javier Suárez Echegaray, sea archivado.
La magistrada consideró que no correspondía la prescripción, debido a que Suárez jamás fue imputado formalmente, por lo que no se puede proceder con las actuaciones.
Además, ordenó que un juez de primera instancia levante el pedido de captura nacional e internacional y demás restricciones que habían sido ordenadas contra el único sospechoso de la causa.
La audiencia se inició luego de que el abogado que representa sus intereses, Martín Ríos, se lo solicitara a la fiscal de Homicidios Claudia Ríos y encontrara un rotundo no como respuesta para dejar de instruir el expediente.
Suárez desapareció de la provincia luego del doble crimen del psicólogo Flavio Piottante (39) y su paciente Analía Estrella Libedinsky (30) y no hubo un solo indicio para hallarlo.
Todos los elementos probatorios que sumaron los cuatro fiscales que tuvo la causa lo ubicaron en las inmediaciones de la escena del crimen el 12 de julio del citado año, una casa-consultorio de Barcala 484, de Ciudad. A pesar de esto, Suárez burló todo el aparato judicial y policial porque nunca pudieron identificar el lugar donde se escondió todos estos años.
Los detectives buscaron detenerlo e imputarlo para intentar comprobar su participación en el conmocionante hecho, como sostiene la hipótesis principal del Ministerio Público, pero no lo consiguieron.
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Este jueves por la mañana se conoció la parte resolutiva del proceso -la audiencia se había fijado a fines de agosto, tal como reveló El Sol, y las partes concurrieron al nuevo Polo Judicial.
En ese momento, la fiscal Ríos, por un lado, entendió que no correspondía el sobreseimiento porque desconocía si Suárez había cometido algún otro delito mientras se encontraba en la clandestinidad. Era lo único que frenaba la prescripción. Y para eso debía identificarlo y extraer rastros genéticos para realizar un cotejo.
Por su parte, el abogado explicó a la jueza que la acción penal se extinguió el año pasado, cuando se cumplieron los 15 años del hecho (“La acción penal se prescribirá durante el tiempo fijado a continuación: 1. A los quince años, cuando se tratare de delitos cuya pena fuere la de reclusión o prisión perpetua”, sostiene el artículo 62 del Código Penal).
Luego de analizar los argumentos de las partes, la jueza Pietrasanta falló que correspondía archivar las actuaciones del expediente contra Suárez.

Con esta sentencia, que no sería apelada por el Ministerio Público, Suárez no tendrá por qué presentarse ante las autoridades que lo pedían. Es más, puede circular como cualquier ciudadano por las calles del país porque el pedido de captura quedó sin efecto.
Fuentes del caso revelaron a este diario que la intención de Suárez es volver a Mendoza y retomar su vida (si es que dejó la provincia). Una de las razones sería su hijo de más de 20 años, quien tenía 5 cuando se perpetró el doble asesinato de calle Barcala y perdió todo tipo de contacto con él.
Agregaron que habría mantenido contacto con Martín Ríos en los últimos tiempos a pesar de que el letrado siempre lo negó y explicó que sólo actuaba en la causa por pedido de los padres y la hermana de Suárez, que viven en el departamento de Las Heras.
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Lo cierto es que el psicólogo Flavio Piottante y su paciente Analía Estrella Libedinsky fueron asesinados después de las 19 del miércoles 12 de julio del 2006. Los cadáveres fueron hallados por la madre del profesional, quien vivía a unos 50 metros de la escena, en Chile y Barcala.
En la casa-consultorio de Piottante hubo una pelea que terminó cuando recibió dos balazos, uno en el cuello y otro en el tórax. Algunos sectores estaban desordenados.
Por su parte, Libedinsky, quien mantenía una relación sentimental secreta con Piottante, falleció por estrangulamiento. También presentaba golpes en diferentes partes del cuerpo.
La hipótesis de los investigadores sostiene que Suárez estuvo en la escena porque las antenas de teléfono celular lo situaron en la zona. Además, después del hecho se juntó con un amigo que trabajaba en el ministerio de Seguridad y le dijo “me mandé una cagada, me tengo que ir del país.
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El hoy sobreseído era ex pareja de la novia formal de Piottante por aquellos días, Andrea Troncoso, con quien tenía un pequeño hijo. Creen por allí nació la bronca. Por su parte, Libedinsky se encontraba en el lugar y el momento equivocado.
Por eso, el caso fue calificado con el paso de los años como homicidios criminis causa, que prevén prisión perpetua (homicidio que se comete para preparar, facilitar, consumar u ocultar otro delito o para asegurar sus resultados o procurar para sí o para otro la impunidad), lo que permitió ganar unos años para que no prescriba la causa.

