“Yo no quiero venganza. Quiero justicia”. La frase de Marcela, la mamá de Abril Morena Bissotto, resume el reclamo que decidió hacer público a pocos días de una instancia decisiva para el hombre acusado de acribillar a su hija hace casi dos años. Después de que El Sol revelara que Omar Facundo Poblete busca evitar una posible condena a prisión perpetua y que su defensa pretende que el crimen sea considerado un homicidio simple, la madre de la joven escribió una carta abierta dirigida “a la comunidad, al juez, al jurado y, sobre todo, a la Justicia”.
Abril, a quien su familia llamaba Morena, tenía 20 años cuando fue asesinada con un arma blanca, en septiembre del 2024. Era mamá de una niña pequeña, estudiaba segundo año de Enología y jugaba al fútbol. Había pasado Gutiérrez, Maipú y otros clubes. Vivía con su madre y su hija y tenía una vida que, para su familia, estaba recién comenzando. Pero la mañana del jueves 12 todo terminó.
A pocos días de cumplirse el segundo aniversario del hecho, la causa ingresó en una etapa decisiva. Poblete, su concuñado, permanece detenido y es el único imputado que debe sentarse en el banquillo. La defensa busca modificar la acusación para que el hecho sea considerado un homicidio simple y no un femicidio.
La diferencia no es menor: mientras el homicidio simple contempla una escala de 8 a 25 años, el femicidio tiene prevista la pena de prisión perpetua.
La estrategia tiene además otra posibilidad: llegar a un juicio abreviado y evitar el debate ante un jurado popular. Si esa alternativa fracasa, el caso llegará al juicio previsto para septiembre, donde 12 ciudadanos deberán definir la responsabilidad y la calificación del hecho. Frente a ese escenario, Marcela decidió hablar y dar un mensaje claro y directo.
El acusado de matar a su concuñada que quiere cambiar la acusación y evitar la prisión perpetua
Omar Facundo Poblete tiene 36 años y desde el 12 de septiembre del 2024 permanece vinculado al expediente por uno de los crímenes que más conmocionaron a Mendoza en los últimos tiempos. Aquella mañana, en una casa de Maipú, Abril Morena…
El día que su vida cambió
La carta comienza con una aclaración que atraviesa todo el texto. La mamá de la víctima no escribe como una especialista en leyes ni como una persona acostumbrada a hablar públicamente. Escribe como madre.
“Quiero escribir estas palabras como una mamá, como una persona común, desde el dolor y desde el corazón. No soy una persona acostumbrada a hablar en público ni a enfrentar algo así. Soy simplemente una madre a la que le tocó vivir lo que ninguna madre debería vivir: despedir a su hija”, escribió.
Desde el día del hecho, relató, su vida cambió por completo.
“Hay un vacío que me acompañará durante toda mi vida, porque el dolor de perder a una hija no desaparece y deja una herida que jamás termina de cerrar”, sostuvo.
Marcela dice que continúa de pie por su nieta y por el acompañamiento de profesionales de la salud. Pero hay una parte de su dolor que permanece ligada al proceso judicial y, particularmente, a la posibilidad de que la acusación contra Poblete cambie. “Hoy nos encontramos esperando el juicio contra Omar Facundo Poblete, y su defensa pretende cambiar la carátula de femicidio”, relató.
Para la familia, la discusión jurídica no es una cuestión de términos dentro de un expediente. Detrás de esa calificación está la historia de una joven asesinada y la de una niña que quedó sin su mamá. “Quizás, para algunos, la carátula sea solamente una palabra dentro de un expediente. Para mí no. Para nuestra familia tampoco. Detrás de esa palabra está mi hija. Está su vida, está su familia, está mi nieta y está todo el dolor que nos quedó después de que nos la arrancaran”.
Una madre, una hija y una nieta
Uno de los pasajes más dolorosos de la carta está relacionado con la pequeña hija de la joven madre asesinada. La niña tenía apenas 1 año y 9 meses cuando ocurrió el ataque. También fue herida y quedó junto al cuerpo de su madre. Según el material aportado por la familia, tenía tres cortes en el cuello y recibió 19 puntos. De milagro no falleció desangrada.
“Y dentro de todo este dolor, doy gracias a Dios porque mi nieta está viva. Ella también fue víctima de lo ocurrido y resultó herida. No quiero ni imaginar qué habría pasado si él también hubiera logrado quitarle la vida”, señaló Marcela.
La madre de Morena reconstruyó, desde su lugar, una posibilidad que nunca podrá comprobar: que su hija haya intentado proteger a su pequeña en los últimos momentos. “Creo, con todo mi corazón, que mi hija hizo todo lo que pudo para defenderla. Como mamá, sé que una madre es capaz de dar la vida por sus hijos. Pensar que mi hija pudo haber estado protegiendo a mi nieta en esos últimos momentos es algo que me rompe el alma”.
La niña se convirtió en el motivo por el cual Marcela intenta continuar. “Mi nieta es hoy mi fuerza para seguir. Es por ella que me levanto cada mañana, que trato de salir adelante y que sigo luchando”.
Y agregó una frase que condensa una de las consecuencias más profundas del crimen: “Merece crecer sabiendo que su mamá fue amada y que su familia nunca dejó de luchar por ella”.
El interrogante que todavía duele: “¿Por qué mataste a mi hija?”
Hay algo que la familia todavía no consiguió: una explicación. Poblete reconoció durante una de las audiencias que había matado a Morena, pero sostuvo que después no recordaba lo ocurrido. Esa confesión no respondió al interrogante que la familia de la víctima lleva desde aquella mañana.
Durante una de las cuatro audiencias, la madre tuvo la posibilidad de preguntárselo directamente. “Por qué mataste a mi hija”, le pidió. El acusado reconoció que había sido quien la mató, pero aseguró que no recordaba qué había ocurrido después.
Ese interrogante continúa abierto. En la investigación se analizaron distintas hipótesis sobre lo que pudo haber desencadenado el ataque, pero el motivo nunca quedó establecido de manera definitiva. Tampoco los especialistas determinaron que Poblete hubiera sufrido un brote psicótico. Los estudios psiquiátricos, según los estudios del expediente, no respaldaron esa posibilidad.
Mientras tanto, la defensa intenta que el crimen sea encuadrado como homicidio simple. Ese cambio es central para el futuro penal de Poblete.

La mañana en que mataron a Morena
El llamado al 911 ingresó minutos después de las 9 del 12 de setiembre, cuando un vecino alertó sobre un hombre que había atacado con un arma blanca a una joven y había escapado de la propiedad con la ropa cubierta de sangre.
La joven madre estaba gravemente herida. Presentaba múltiples lesiones en el cuello y el tórax. Los médicos intentaron reanimarla, pero murió por las heridas penetrantes y la pérdida de sangre. Su hija también había sido atacada.
Mientras los policías reconstruían los primeros minutos del hecho de sangre, comenzó la búsqueda del sospechoso. Un vecino había intentado frenarlo, pero el hombre logró escapar por los techos. Poco después, una mujer lo encontró con la ropa ensangrentada y le preguntó qué había sucedido. Poblete respondió que lo habían asaltado.

La misma versión habría sostenido inicialmente ante los policías. Finalmente, fue localizado a unas cinco cuadras, en las inmediaciones de un showroom de muebles sobre calle Palma. Un efectivo de la Unidad Especial de Patrullaje de Maipú (UEP) que recorría la zona en bicicleta lo encontró escondido en uno de los laterales del local. Tenía un teléfono celular en una de sus manos.
Intentó escapar cuando los policías fueron a detenerlo, pero finalmente fue reducido con la llegada de refuerzos.
Las cámaras de seguridad registraron parte de esa secuencia. También quedó incorporada como evidencia la ropa que llevaba puesta: una remera gris y un pantalón negro con rastros de sangre. El cotejo posterior dio positivo.
En la escena del crimen, Policía Científica encontró además el cuchillo que habría sido utilizado en el ataque.
La carta completa

