Los habitantes y vecinos de Colonia Segovia se mostraron conmocionados cuando ayer por la mañana se enteraron de que una mujer de 31 años había sido asesinada de al menos 7 puñaladas en el interior de su vivienda ubicada en una finca de calle Pública sin número, en Guaymallén. La hipótesis más fuerte que manejan los investigadores es que se trataría de un crimen con tintes pasionales, ya que, en principio, no se habrían registrado faltantes dentro de la casa de la víctima, identificada como Gladys Francisca Abán.
Otro de los indicios que hace descartar el móvil de robo a los pesquisas, es que la puerta principal de la morada no presentaba signos de violencia. “Por lo que nos han dicho los vecinos y familiares de la mujer, ella siempre cerraba la puerta con candado, por lo que deducimos, que conocía a su asesino”, explicó el ministro de Seguridad, Carlos Ciurca, quien fue hasta el lugar del hecho junto al subsecretario Orlando Rosas y el jefe de la Policía, Luis Parigi.
Ni bien la policía tomó conocimiento del caso, a partir de la declaraciones de algunos familiares que se hicieron presentes en el teatro del hecho, se detuvo a la ex pareja de la occisa, identificada como José Roberto Castro, quien es el principal sospechoso por las pruebas en su contra y hoy sería imputado por el fiscal Alejandro Iturbirde.
CON SAÑA.Abán vivía en una casa que está ubicada en el interior de una finca, en la que trabajaba. Hacía poco más de tres meses que se había mudado allí, tras haberse separado de su ex novio y padre de uno de sus cinco hijos. Junto a su vivienda residían otros empleados de la finca, que, según señalaron, la última vez que la vieron con vida fue el sábado a las 22, cuando ellos se fueron a una fiesta.
Al volver, en horas de la madrugada, no notaron nada raro y se fueron a descansar. Recién ayer a las 9.30 se dieron cuenta de que su vecina había sido asesinada e inmediatamente dieron aviso al 911. Aparentemente, el matador aguardó agazapado entre los matorrales esperando que los vecinos se fueran para lograr su cometido. Siguiendo la línea investigativa, una vez que estas personas se fueron a la fiesta, el homicida se acercó hasta la vivienda de Abán y golpeó.
La mujer, al reconocerlo, abrió la puerta y lo dejó entrar. A partir de entonces, por razones que aún se desconocen, se habría originado una fuerte discusión entre ambos. El hombre sacó un cuchillo de entre sus ropas y con saña, le asestó a la víctima al menos cinco puñaladas en el pecho y dos más en la yugular. Fuentes de la pesquisa explicaron que la mujer intentó defenderse y resistirse al ataque de su agresor, por lo que también tenía cortes en el brazo.
Luego de la feroz agresión, el asesino abandonó el lugar sin dejar rastros y llevándose consigo el arma blanca. Personal de Policía Científica que trabajó en la escena del crimen durante toda la mañana de ayer estimó que el ataque sucedió entre las 23 y las 0. Ni bien tomaron conocimiento de lo ocurrido, familiares fueron hasta la vivienda, y rompieron en llantos cuando los uniformados retiraban el cuerpo de la vivienda. “No entiendo por qué alguien le hizo esto a mi hija. Ella nunca tuvo problemas con nadie, era una excelente persona”, contó a El Sol su padre, Oscar Abán (57).
COMPLICADO. El único acusado de haber perpetrado el asesinato permanece alojado en uno de los calabozos de la Oficina Fiscal Nº9 y por el momento no ha sido imputado por el fiscal que instruye la causa. De todos modos, fuentes policiales señalaron que su situación es sumamente complicada debido a que encontraron en su vivienda ropa y zapatillas con manchas de sangre. “El caso está casi resuelto para nosotros”, soltó la fuente de la investigación.
