El cotejo futbolístico estaba previsto para las 17 en el Club Social Deportivo Cultural Agrelo, en Luján de Cuyo. Los equipos salieron a la cancha, que ardía por el sol, y la pelota comenzó a rodar unos minutos después. Como todo picadito entre barrios, el juego atravesó disputas verbales entre los jugadores. Pero esos entredichos pasaron a mayores en el entretiempo, cuando dos contrincantes comenzaron a discutir y uno de ellos hirió de un disparo de arma de fuego al otro. La bala, afortunadamente, le rozó la oreja.

    El agresor fue atacado con un ladrillo y recibió la peor parte, ya que quedó internado en el Hospital Central producto del fuerte golpe. La trifulca comenzó minutos antes de las 18, y media hora después la cancha estaba vacía. El único que quedaba a la espera de la ambulancia era, justamente, Jorge Fabián Calcio (29), el presunto autor del disparo y dueño del arma calibre 32 largo, quien estaba perdiendo mucha sangre de la cabeza. Para esa altura de las circunstancias, Alberto Montiel (44), que recibió el roce de la bala en la oreja, y el resto de los jugadores ya habían desaparecido del predio deportivo.

    Hasta ayer a la noche, la policía no había podido dar con Montiel. En tanto, se confirmó que Calcio había salido del penal hacía pocos meses y que tiene antecedentes por homicidio y robos agravados. Cuando El Sol arribó a la cancha donde ocurrió la batahola, nadie quiso hablar, todos tenían miedo de que se tomasen represalias en su contra. Ni el árbitro del encuentro aceptó la invitación al diálogo, y esto corrobora aquello que fuentes policiales señalaron: “Algunos de esos muchachos –por los jugadores– son bastante pesados en el mundo delictual”.

    Por lo bajo, un vecino de la zona explicó que “todos los domingos hay problemas en esta cancha, pero nunca vimos que llegasen a dispararse con armas”. El hombre indicó que falta control policial en la zona y que a esa cancha van a jugar todos los fines de semana “muchos que están pedidos” (buscados por la policía local). Una vez que Calcio fue trasladado al Central, en el complejo sólo quedó la gente que alquila las canchas y un grupo de niños, quienes también presenciaron la pelea entre los jugadores.

    En tanto, en la puerta del ingreso al predio había una camioneta Ford Ranger con un policía que custodiaba la zona. “Esto es lo que queremos siempre, custodia policial”, sentenció una vecina del barrio. El caso está siendo investigado por la Oficina Fiscal Nº11 de Luján de Cuyo, bajo las órdenes de la fiscal de Instrucción Santiago Garay, quien subroga a Susana Muscinanici.