La modalidad de asaltos durante transacciones de compra-venta pactadas a través de las redes sociales surgieron durante la pandemia del Covid-19 y desde ese entonces se transformó en un dolor de cabeza para la Policía y la Justicia que parece no terminar.
Pese a las advertencias y recomendaciones por parte de las autoridades a cargo de la seguridad en Mendoza, permanentemente se registran hechos de inseguridad perpetrados mediante ese modus operandi.
Las investigaciones no son fáciles: perfiles que desaparecen, publicaciones borradas, víctimas que a veces no denuncian, robos cometidos al azar y malvivientes que van rotando o alternando entre hechos, suelen complicar la identificación de las bandas dedicadas a cometer esos ilícitos.
Pese a eso, existen algunos pesquisas en las que se avanzó sobre un grupo delictivo y hasta hubo varias condenas en contra de sus integrantes. Ese es el caso de una gavilla con base en el barrio San Martín, conocida como el Clan Varela, que sumó este viernes nuevas sentencias contra sus integrantes.
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Entre enero y agosto de 2023, la banda quedó en la mira por una serie de atracos armados contra usuarios de Facebook que buscaban vender o comprar pertenencias desde la plataforma Marketplace.
Incluso, la organización contaba con apoyo desde la cárcel para contactar a las potenciales víctimas y citarlas al mencionado complejo del oeste de Ciudad, donde terminaban siendo abordados por asaltantes armados, en caso de que mordieran el anzuelo.
La instrucción fue liderada por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien tomó intervención en las causas del Clan Varela, debido a que uno de los expedientes fue investigado como un homicidio criminis causa en grado de tentativa, producto del disparo a una víctima en la cabeza.
El representante del Ministerio Público y su equipo pudieron demostrar que la banda cometió, al menos, tres asaltos bajo la misma modalidad.
Por eso, entre fines de agosto y octubre del año pasado fueron capturados: Andrea Daniela Varela Giménez (32), señalada cabeza de la gavilla; su hermano Lucas Norberto Varela Giménez (30); su pareja, José Alfonso Tejada Paura (37), alias Pepe o Gordo Pepi; su hijo de 17 años (se reserva la identidad por ser menor de edad); su prima Antonella Romina Albornoz Giménez -detenida en 2022 por múltiples estafas-; Franco Adrián Cayetano Vargas Pavez, alias el Negrito Ñeri o Lobizón y Rodrigo Fernando Pérez Barrera (34).
En abril de este año, Tejada Paura se transformó en el primer condenado de la gavilla. No obstante, lo sentenciaron a tres años y seis meses de cárcel por un asalto en Las Heras, que no fue perpetrado con el modus operandi del Clan Varela. Mientras que en el único hecho iniciado en las redes sociales por el que estaba imputado, resultó sobreseído.
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La misma suerte el Lobizón Vargas Pavez, presunto compañero delictivo de Tejada Paura y también concuñado -en pareja con una hermana de Andrea Varela-, quien fue desvinculado del expediente en el que se encontraba acusado.
En tanto, este viernes el acumulado de causas que instruía Torres quedó prácticamente resuelto luego de que cuatro de los sospechosos reconocieron la autoría en algunos de los asaltos durante un juicio abreviado inicial, que fue homologado por el juez Gabriel Bragagnolo del Juzgado Penal Colegiado Nº 2.
Andrea Varela fue sentenciada a 4 años y 8 meses de reclusión por un caso de robo agravado por el uso de arma de fuego no habida y por la intervención de un menor de edad.
También admitió su participación Antonella Albornoz, en un hecho de robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa agravado por la intervención de un menor, y acordó una pena de 6 años de prisión. Debido a que contaba con una condena previa por los casos de estafas que protagonizó hace dos años, se unificó el castigo en un total de 7 años y 6 meses de encierro.
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Por su parte, Lucas Varela confesó su autoría en dos de los atracos y le dieron 8 años de cárcel por robo agravado por el uso de arma de fuego en grado de tentativa agravado por la intervención de un menor y robo agravado por el uso de arma de fuego apta para el disparo, con declaración de reincidencia.
Ese último expediente tuvo como coautor a Pérez Barrera, quien reconoció su responsabilidad frente al juez. Recibió una pena de 6 años y 8 meses, que se unificó en un total de 11 años con una sentencia anterior y también fue declarado reincidente.
Los casos, uno por uno
El primer hecho ocurrió el 17 de enero de 2023, cuando Pérez Barrera se comunicó desde prisión con un hombre que ofrecía una consola de DJ a través de Facebook.
Así, pactó un encuentro con la víctima para las 20 de ese día, en el cruce de calles Pablo Llorens y Valle Grande del barrio Sargento Cabral, en Las Heras.
El vendedor llegó hasta el lugar junto a un amigo, quien lo llevó en su auto. Mientras esperaba, fueron abordados por Lucas Varela y otro sujeto -no identificado-, quienes los amenazaron con un arma de fuego.
Acto seguido, le sustrajeron la consola de DJ a la víctima y le propinaron un tiro en la pierna derecha, para luego darse a la fuga.
El segundo episodio se registró el martes 25 de julio del mismo año, cuando dos hombres, de 39 y 50 años, se dirigieron en auto hasta el barrio San Martín luego de pactar la compra de una PlayStation 4 a cambio de 350.000 pesos.
Uno de ellos, interesado en adquirir la consola, tomó contacto por Facebook con Lucas Varela, quien se encontraba en prisión. Y luego las comunicaciones siguieron a través de WhatsApp con Antonella Albornoz.
Cuando llegaron a la manzana D, el punto de encuentro acordado, se reunieron con Albornoz, quien caminaba por la calle y se excusó con que volvía de hacer las compras, por lo que debía ir hasta su casa para buscar el aparato de videojuegos.
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En ese instante, tres sujetos se acercaron hacia una de las víctimas, que había descendido del rodado. El hombre advirtió que lo iban a asaltar y se subió al vehículo donde estaba su amigo.
Acto seguido, los sospechosos comenzaron a efectuar disparos con armas de fuego contra el auto, hiriendo a la mayor de las víctimas, ya que una bala le rozó la cabeza.
Pese a las abundantes detonaciones, el conductor logró salir de allí y llevó a su amigo hasta el Hospital Central, donde recibió atención médica por la lesión sufrida.
El último de los casos tuvo lugar el 10 de agosto, una pareja de jóvenes -una chica y un varón de 24 y 26 años, respectivamente- fueron en moto hasta la citada barriada del oeste capitalino.
Ambos habían pactado a través de las redes sociales reunirse con Andrea Varela, quien les iba a comprar una pava eléctrica y un cuadro de ducha, de acuerdo con la información policial.
No obstante, una vez que llegaron al lugar fueron sorprendidos por malvivientes que les sustrajeron esos elementos que iban a comercializar, así como sus pertenencias personales y la moto en la que se movilizaban.
