El hombre que mató de un disparo a su cuñada de 15 años la madrugada del sábado en el asentamiento BAP de Guaymallén recuperó la libertad tras ser imputado por homicidio culposo y tenencia ilegal de arma. Al parecer, todo ocurrió mientras el acusado enseñaba una pistola que consiguió para defenderse de los delincuentes que habitan en la zona, ya que sus familiares habían sufrido un asalto días antes.
El fiscal de Homicidios, Gustavo Pirrello, a cargo de la causa, consideró que la muerte se produjo por accidente y que no existen elementos para que el acusado –no tiene antecedentes– permanezca detenido.
El hecho de sangre se produjo antes de las 3 de la mañana cuando Jorge Secotaro (36) se encontraba en la casa de sus suegros en compañía de dos de sus cuñadas.
El hombre estaba manipulando el arma que, al parecer, le habían prestado y, en un momento, habría gatillado por accidente.
El disparo impactó en la cabeza de Yamila Maldonado (15) y le quitó la vida en el acto. Vecinos aseguraron que se podían oír los gritos de desesperación de los familiares de la víctima en ese fatídico momento.
Consternado y con bronca, Secotaro arrojó la pistola contra un paredón y atinó a llamar al 911 para dar aviso de la situación.

Desde el CEO desplazaron a personal de la Comisaría 35ª y a una ambulancia del Servició Coordinado de Emergencias.
Mientras el médico de turno constataba el deceso de la adolescente, Secotaro contaba lo que había ocurrido a los efectivos. Incluso, les indicó dónde se encontraba el arma.
En un primer momento quedó detenido en la dependencia policial de Rodeo de la Cruz.
El testimonio de la hermana de la víctima fatal fue clave para confirmar la versión que Secotaro brindó a los uniformados.
Su familia no sólo estaba sufriendo por la muerte de Yamila, sino también porque temían que él fuera encarcelado, pero finalmente recupero su libertad.
El fiscal Pirrello y la defensa acordaron un juicio abreviado, el acusado asumirá su culpabilidad y podría recibir una condena de tres años de prisión en suspenso que le permite a la Justicia no efectivizar la detención del condenado.
