El golpe fue perfecto. Parece ser que los detectives están a leguas de distancia de los ladrones. Los pesquisas consideran que fueron inteligentísimos. No dejaron rastros, la camioneta en la que escaparon aún no pareció, y no hay videos que hayan tomado los rostros de los malvivientes. Es más, los testigos presenciales del audaz atraco al camión de caudales del Banco Regional de Cuyo, quienes están declarando y aportando sus versiones, tampoco estarían en condiciones de reconocer a la poderosa banda que asecha al Gran Mendoza.

    Sí, se habla de una sola banda ya que los detectives están convencidos de que es la mismo banda del hampa que operó en el asalto a la joyería Tersani del shopping y, probablemente, utilizó las armas robadas de la Unidad Motorizada de Acción Rápida (UMAR), a principios de mes. Es que las peligrosas ametralladoras que usaron para espantar a la gente y a los uniformados serían parte del botín con el que un grupo de delincuentes se alzó en la madrugada del 2 de mayo en los extensos galpones de la dependencia policial.

    Por todo esto, los sabuesos indicaron que la inteligencia de este grupo es superlativa, debido a que los asaltos cometidos en el último mes requieren de una tarea de preparación extensa y que “no cualquier ladrón es capaz de ejecutar”. Asimismo, quienes están indagando el golpe, aseguran que lo sustraído al camión de caudales supera los 300.000 pesos y que “no son 258.000 como dicen desde la entidad bancaria”, indicó, acérrimamente, uno de los investigadores.

EN EL MOMENTO EXACTO. El blanco llegaba todos los días a la casa central del banco Regional de Cuyo, ubicada en San Martín y San Lorenzo,en Ciudad, y eso los malvivientes lo sabían a la perfección. Del blindado bajaban dos agentes custodiados por policías, dejaban el dinero recaudado en otras sucursales de la entidad y, luego, se retiraban. Con todo estos datos, más un estudio exhaustivo de la zona, los asaltantes se dieron cuenta de que el asalto tenía que ser cometido el primer día de la semana.

    De esta manera, llegaron hasta la esquina citada y así fueron cumpliendo, minuciosamente, el rol asignado para cada uno. Una camioneta Jeep Cherokee verde agua se estacionó en calle San Lorenzo y allí esperaba un chofer. El resto de la banda estaba distribuida en diferentes puestos. Uno de los delincuentes simuló ser paralítico y estaba en una silla de ruedas sobre la vereda de Pancho Villa. Otro se encontraba ubicado enfrente de la sucursal, haciéndose pasar por músico con una guitarra en la mano. Hasta ese momento, normalidad y tranquilidad reinaban en la zona.

    Pero, de repente, el falso discapacitado motriz sacó una ametralladora que tenía debajo de una frazada, se levantó de la silla de ruedas y se lanzó contra una mujer policía, a quien golpeó en la nuca de un cachazo. Lo mismo hizo el “guitarrista”, que abrió el estuche del instrumento y sacó otra arma. Este fue quien cruzó la calle disparando al aire para amedrentar a la gente.

    Con estas evidencias, ya no habían dudas de que se trataba de un asalto y así, cinco sujetos más que estaban casi al lado del falso paralítico, voltearon varias mesas de Pancho Villa, y junto a otro atacante, quien estaba tomando un café en el bar de la esquina, se abalanzaron sobre los dos agentes del camión de caudales y le sustrajeron una faja con una importante suma de dinero, que aún no fue determinada: para la sucursal ronda los 250.000 pesos, mientras que para los detectives supera lejanamente esa cantidad y treparía a los 400.000.

    Con el botín en su poder, el grupo de ocho delincuentes corrió hacia la Jeep Cherokee, se subieron en ella y siguieron disparando al aire mientras escapaban por calle San Lorenzo en sentido este, para luego tomar por calle Rioja. Para ese entonces, un maletín había sido dejado en la vereda por uno de los ladrones, con el fin de centrar la atención de las víctimas en ese objeto, que simulaba ser una bomba.

    Desde ese preciso momento, nada más se supo de la banda protagonista ni mucho menos del dinero robado a los agentes del camión, como así tampoco de la camioneta que había sido denunciada como robada días atrás. Ahora, a quien le tocará realizar la extensa tarea de inteligencia será a los detectives, pero esta vez para lograr dar con la banda antes de que continúen actuando impunemente.