La interna entre el presidente Javier Milei y la vicepresidenta Victoria Villarruel sumó un nuevo episodio de alto voltaje político. A pocos días del 25 de Mayo, se confirmó que la titular del Senado no fue invitada al tradicional Tedeum que encabezará el mandatario en la Catedral Metropolitana. La decisión fue atribuida directamente a la secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y profundiza la ruptura dentro de la cúpula del oficialismo.
La exclusión fue confirmada oficialmente desde el Senado mediante un comunicado en el que se precisó que la invitación formal al Tedeum es cursada por el área de ceremonial de Presidencia y que Villarruel “no ha sido invitada”. De esta manera, la vicepresidenta quedará fuera por primera vez de la comitiva oficial que acompañará a Milei durante una de las fechas patrias más relevantes del calendario institucional.
El distanciamiento entre ambos dirigentes viene escalando desde hace meses y ya había quedado expuesto públicamente durante el Tedeum del año pasado. En aquella oportunidad, Milei ingresó a la Catedral, saludó al diputado José Luis Espert, evitó estrechar la mano del jefe de Gobierno porteño Jorge Macri y tampoco saludó a Villarruel. Desde entonces, la relación política y personal entre ambos sectores se deterioró hasta llegar a un punto de virtual ruptura.
La marginación de la vicepresidenta se produce además en un momento de reconfiguración interna dentro de La Libertad Avanza. Mientras Villarruel mantiene autonomía en el manejo del Senado y negocia con sectores dialoguistas para sostener la gobernabilidad legislativa, el entorno presidencial avanzó en un recorte progresivo de su influencia fuera del Congreso. Esa tensión tuvo otro capítulo a fines del año pasado, cuando durante la jura de nuevos senadores se produjo un fuerte cruce entre el entorno de Villarruel y dirigentes cercanos a Karina Milei y al vocero presidencial Manuel Adorni.
La decisión de excluir a Villarruel del Tedeum consolida una señal política que ya dejó de ser un rumor interno para transformarse en un hecho institucional visible. El conflicto dentro del oficialismo no solo atraviesa diferencias personales, sino también disputas de poder y control político en áreas clave del Gobierno y del Congreso.
