La distritos ubicados al este de Guaymallén vivieron una breve época de tranquilidad después de que la banda de Los Cataldo fuera desbaratada, ya que varios de sus integrantes cayeron en manos de la policía y la Justicia. Sin embargo, un nuevo grupo surgió para dominar la actividad delictiva en la zona. Se trata de Los Cotolitos, conformada en su mayoría por menores de edad que, por lo general, se reconocen por tener los cabellos decolorados. Están identificados pero no han sido detenidos.
Los Corralitos, La Primavera y Puente de Hierro supieron ser distritos rurales en los que reinaba la tranquilidad. Sin embargo, desde hace más de diez años, el crecimiento en la zona fue notable y se levantaron varios asentamientos que hoy sirven como base para los grupos delictivos.
Desde hace algunos meses, Los Cotolitos comenzaron a hacerse conocidos entre los vecinos, que padecen sus robos, y también entre investigadores de la policía.
Algunos de los integrantes de la banda son hermanos y cuentan con varios menores de edad –entre 14 y 17 años– entre su filas, los cuales se dedican mayormente a cometer asaltos menores en la vía pública o punguear a compradores que transitan en los sectores más urbanizados de esas localidades. “Casi todos han sido víctimas de estos chicos”, aseguró un pesquisa consultado por El Sol.
En tanto, otros integrantes de mayor edad son los encargados de llevar a cabo los delitos más complejos, como entraderas. Además, algunas mujeres completan el grupo del hampa. Los nombres están claros pero los detectives pidieron que no se publiquen.
La gavilla reside en el asentamiento Grilli Sur y fuentes policiales confiaron a este diario que están enfrentados con otros bandos del lugar, entre ellos, lo que quedó de los famosos Los Cataldo.
Los Corralitos, el más afectado
El distrito agroproductor es el preferido por los malvivientes por la cantidad y variedad de comercios, además de que allí viven propietarios de fincas, quintas e industrias de la zona que son blanco de violentos robos domiciliarios.
El Sol recorrió la Severo del Castillo, calle principal de esa localidad, y los vecinos contaron que los casos de inseguridad se dan “permanentemente”. Y los testigos y víctimas dijeron que los asaltos aumentan cuando se avanza hacia el norte, al límite con Puente de Hierro.
“El problema está en esa zona”, contó Marcela, trabajadora de un quiosco céntrico que fue asaltado hace 20 días. Y dijo que últimamente ha crecido la presencia de punguistas en las calles.
Asimismo, Gabriela, empleada de una quiniela que padeció dos asaltos armados en el 2015 aseguró que “pasando la calle 2 de Mayo” está el sector más peligroso y que pasando Ferrari “no se puede ir ni de día”.
Cerca de esa zona, la propietaria de una despensa que delincuentes robaron en diciembre denunció: “Hay poca presencia policial, pocos móviles y los que hay están destruidos”.
