Para los investigadores policiales y judiciales, Agustín Exequiel Chirino Samperio es un nombre que se repite en los expedientes federales vinculado con su pareja, la condenada jefa narco Patricia “Pato” Castro. No como un jefe narco ni como un gran proveedor de sustancias, sino como alguien que, pese a haber sido condenado y advertido por la Justicia federal, nunca dejó de moverse en este circuito.
Esa lectura volvió a quedar expuesta hace pocos días, cuando fue sorprendido con cocaína fraccionada y dinero en efectivo mientras intentaba ingresar a la Fiesta de la Cerveza, en Godoy Cruz, apenas dos meses después de haber recibido una condena en suspenso.
La secuencia más reciente comenzó pasada la medianoche del 9 de diciembre, a las 0.30, en la esquina de Montes de Oca y Pablo Iglesias. Personal policial realizaba patrullajes preventivos cuando observó a un hombre en un rodado que cortó una cinta de peligro para acceder al predio del evento.
Al ser detenido e identificado, los efectivos requisaron el vehículo y encontraron en un pequeño bolso 29 envoltorios de cocaína -un total de 8 gramos- y 338.000 pesos en efectivo que podrían ser producto de actos de comercialización. El detenido era Chirino Samperio, domiciliado en el barrio Covitedyc y con antecedentes recientes en la Justicia federal.
En ese primer momento, por directivas de la fiscalía interviniente, a cargo de Patricia Santoni, no se adoptaron medidas inmediatas por infracción a la Ley 23.737 y el sujeto quedó citado para este viernes 19 en el edificio de Pedro Molina y España. El objetivo era que el Ministerio Público exponga la situación en la que se encontraba el sospechoso, tal como realizó el auxiliar fiscal Juan Manuel González.
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El hallazgo de la droga no fue leído como un episodio aislado. Para quienes siguen su trayectoria delictiva, se trató de una confirmación: Chirino había vuelto a ser sorprendido con droga fraccionada, en un contexto compatible con la comercialización, pese a estar atravesando una condena vigente.
Ese antecedente inmediato se remonta a octubre, cuando el juez federal Marcelo Garnica condenó a Chirino Samperio a tres años de prisión en suspenso, una multa de 2.300.000 pesos y costas del proceso.
La sentencia lo ubicó como partícipe secundario en la organización narco liderada por su pareja, la “Pato” Castro, una figura conocida en el oeste godoicruceño. Según se probó en el expediente, Chirino no cumplía un rol esencial en la estructura criminal, pero sí tenía conocimiento pleno de la operatoria y colaboraba activamente para “cuidar” y alertar a su pareja ante situaciones de riesgo.
En la investigación, que presento allanamientos masivos en febrero, se confirmó que su aporte podía ser reemplazado por cualquier otra persona sin alterar el funcionamiento del engranaje criminal, motivo por el cual recibió una pena condicional.
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Esa valoración fue determinante para que quedara en libertad tras la condena, a diferencia de otros integrantes del clan que recibieron penas de seis años de prisión efectiva, como la Pato y los personajes que la secundaban, como su hija y un yerno. Sin embargo, también quedó claro que Chirino sabía exactamente en qué organización estaba involucrado y cuál era el destino de la droga.
La causa que terminó con esas condenas desnudó una estructura familiar dedicada al narcomenudeo, con disputas territoriales, tiroteos y una red de “quiosquitos” que operaban en barrios populares del oeste Godoy Cruz y zonas aledañas. También en el barrio San Martín a través de la hermana de la señalada líder.
Patricia Castro admitió haber tenido estupefacientes fraccionados para la venta y selló un juicio abreviado. La sentencia estableció distintos niveles de responsabilidad y dejó en evidencia la violencia que rodeaba a la banda.
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En ese mapa, Chirino aparecía como una figura periférica, pero constante. No se pudo confirmar que vendiera en los puntos calientes y que haya estado en el rol de líder. Cuidaba, alertaba, acompañaba.
Para los pesquisas, esa función de apoyo no era inocente ni marginal: formaba parte del circuito que permitía que la droga siguiera llegando a los barrios y que la organización se mantuviera operativa.
La reciente detención del 9 de diciembre cambió el escenario. Este viernes, diez días después, en una audiencia realizada en la Justicia federal, se evaluó el nuevo hecho a la luz de la condena previa.
El resultado fue contundente: Chirino Samperio quedó detenido con prisión preventiva dictada por el juez Daniel Carelli. Pesó no solo la droga secuestrada y el dinero, sino la reiteración de conductas y la lectura de que, aun con una condena en suspenso sobre sus espaldas, siguió vinculado a la comercialización de estupefacientes.
