Pablo Nicolás Domínguez Mercedi, conocido en los barrios del oeste lasherino como “Pablito Chorro”, fue protagonista este miércoles de un nuevo episodio violento que terminó con su aprehensión y el reingreso al sistema penal. Tiene 22 años y, pese a su corta edad, carga con un prontuario extenso, marcado por delitos desde la adolescencia, y una causa de homicidio que lo mantuvo tras las rejas. Por lo que detallaron fuentes policiales, se encontraba “en libertad y firmando” luego de haber sido atrapado por el citado hecho de sangre ocurrido en Guaymallén.
Domínguez fue capturado en el barrio Santa Teresita, tras escapar de dos policías y protagonizar una breve persecución. El operativo se desató cerca de las 17.40, cuando vecinos alertaron sobre detonaciones de arma de fuego en la manzana H y llamaron al 911. Una movilidad de la Comisaría 36ª llegó hasta el lugar y divisaron a un joven que, al notar la presencia policial, intentó esconder algo en su cintura y comenzó a correr. “Buscaba como esgrimir un arma de fuego o quiso hacerle creer eso a los policías”, detallaron fuentes consultadas a El Sol.
Durante la alocada carrera, el sujeto fue alcanzado en la vía pública, donde opuso fuerte resistencia e incluso agredió a los uniformados. Debido a los disturbios que se generaron —con vecinos que comenzaron a arrojar piedras y otros objetos a los uniformados— el procedimiento tuvo que finalizar en una dependencia del departamento, la Subcomisaría Iriarte. Los dos efectivos resultaron con lesiones leves, principalmente escoriaciones y tuvieron que recibir atención médica.
Al identificarlo, saltó el dato clave: se trataba del citado “Pablito Chorro”, a quien le figuraba un pedido de captura vigente desde julio del año pasado, solicitado por la Unidad Fiscal de Homicidios. La sorpresa fue aún mayor cuando se constató que el fiscal Gustavo Pirrello ya había pedido el cese de la prisión preventiva y una jueza había hecho lugar. Sin embargo, la orden de detención seguía activa.

Domínguez había sido imputado por la muerte de Osvaldo Ricardo Ramos (58), ocurrida el 20 de julio de 2024 en Guaymallén. Según la investigación, ese día, alrededor de las 14, la víctima viajaba como acompañante en una camioneta Toyota Hilux que conducía un amigo, Alex Cartes Hidalgo, cuando observaron a un joven en plena pelea con una mujer. En medio de esa discusión, el muchacho arrojó una piedra que impactó en el rodado.
Molestos por lo ocurrido, Cartes y Ramos descendieron del vehículo para increparlo, pero el sujeto los amenazó y los obligó a retirarse. Poco después, ambos regresaron a pie junto a un tercer hombre, Ángel Feltrer —hijastro de la víctima— y se dirigieron a la esquina de Serú y Rosario Narváez, donde se reavivó la discusión, sostiene la reconstrucción del caso.
Testigos indicaron que se trataba de Domínguez y que se trenzó a golpes con Cartes, y al ver que también intervenían los otros hombres, logró zafarse, tomó una piedra y se la arrojó a Ramos, provocándole una herida en la cabeza. El hombre murió en el lugar.
Desde ese momento, Domínguez quedó en la mira de la División Homicidios. Fue capturado a fines de setiembre después durante un allanamiento en la casa de su novia, en la manzana F del barrio Santa Teresita. En esa ocasión fue imputado por homicidio simple, trasladado al Polo Judicial Penal y enviado al penal.
Trascendió que, con el paso de las semanas, el fiscal Pirrello pidió el cese de la prisión preventiva de Domínguez, y el joven volvió a las calles. El motivo se basó en el informe forense de la necropsia, que determinó que Ramos no murió por el piedrazo que recibió en la cabeza, sino por una falla cardíaca. La lesión que le provocó era de unos dos centímetros y no fue letal, determinó una médica legista.
Ante esto, el representante del Ministerio Público entendió que se estaba frente a un hecho doloso y que correspondía el cese de la prisión preventiva. La jueza Claudia Tula hizo lugar al pedido durante una audiencia que se desarrolló en el Polo Judicial.
El sospechoso recuperó la libertad y la querella apeló al no coincidir con los argumentos de la magistrada. Una vez que se resuelva el recurso, el fiscal resolverá el futuro procesal de Domínguez con respecto a una imputación, que podría ser entre un homicidio culposo o un homicidio preterintencional, detallaron fuentes judiciales.
Lejos de apartarse del conflicto, el joven regresó al barrio donde creció —y donde es conocido desde chico—, hasta que este miércoles volvió a ser detenido.
Las fuentes agregaron que Domínguez permanecía en libertad bajo algunas reglas de conducta. De todas formas, había dejado el penal cuando le hicieron lugar al cese de la prisión preventiva.
En las redes sociales, el apodo de “Pablito Chorro” era parte de su propia identidad. El joven solía usarlo con orgullo, subiendo fotos, frases y mensajes que hacían alarde de su pasado en la calle y su relación con el delito. De acuerdo con fuentes policiales, presenta antecedentes por hurto agravado y simple, lesiones, robo agravado y simple.
En ese entorno fue donde creció, abandonando la escuela desde edad temprana y siendo conocido por los vecinos por su participación en robos y enfrentamientos armados, tal como detalló El Sol en un informe realizado el año pasado.
Luego de su nueva detención, fue derivado a la Sucomisaría Iriarte por disposición del Ministerio Público, quien también ordenó que se le imputara por resistencia a la autoridad.
