La investigación por el asesinato de Gerardo Mauricio Giménez, ocurrido en el barrio Costa Flores de Perdriel, en Luján de Cuyo, empezó a encaminarse a partir de una reconstrucción que ubica el origen del ataque varias horas antes del disparo fatal.
El caso tiene dos detenidos que serán imputados en las próximas horas por homicidio agravado. Hubo un procedimiento posterior en Las Heras que permitió la captura de uno de ellos y el secuestro de armas de fuego y se ordenaron peritajes para intentar confirmar las sospechas, es decir, que se trata de las usadas en el tiroteo que terminó con la vida del hombre de 40 años.
Para los investigadores liderados por la fiscal de Homicidios Andrea Lazo, el crimen fue el cierre de una secuencia de enfrentamientos reiterados entre dos grupos, con un trasfondo que excede una discusión ocasional y que apunta a conflictos vinculados al ambiente de las drogas.
La primera escena se remonta a la noche previa al crimen ocurrido la mañana del sábado. En una vivienda del barrio se realizaba un cumpleaños familiar cuando comenzaron las discusiones entre personas y un grupo ajeno al festejo.

Hubo gritos, empujones y una riña que se extendió durante varios minutos. En medio de ese clima, Giménez intentó interceder para frenar el enfrentamiento. Lejos de desactivar el conflicto, esa intervención lo dejó expuesto frente a quienes protagonizaban la pelea, que se retiraron del lugar tras lanzar amenazas: “Te vamos a hacer cagar”, gritaron.
La calma no duró. Durante la madrugada, alrededor de las 4, los mismos hombres regresaron, esta vez acompañados por más personas. Volvieron las agresiones y el hostigamiento hacia quienes seguían en la vivienda.
No hubo disparos en ese momento, pero el mensaje quedó claro: el conflicto no estaba cerrado. Poco después, el grupo volvió a irse.
La secuencia final comenzó a media mañana. Antes de las 9.30, los agresores regresaron por tercera vez. Ya no hubo discusiones prolongadas. Desde la vía pública comenzaron los disparos hacia la vivienda.
Los proyectiles cruzaron el frente de la casa y alcanzaron a Giménez, que cayó herido dentro del patio. Según la reconstrucción, las armas fueron pasando de mano en mano y al menos dos disparos más fueron efectuados mientras la víctima ya estaba tendida en el suelo, a unos 15 metros del punto desde donde se habrían iniciado.
Cuando llegó el personal policial, la escena mostraba cartuchos servidos de escopeta calibre 12.70 y vainas calibre 9 milímetros en la vereda y el jardín. Giménez aún tenía signos vitales y fue trasladado de urgencia al Hospital Central, pero murió horas después como consecuencia de una herida de arma de fuego en el costado derecho del tórax.

La instrucción avanzó con rapidez. En un operativo desplegado en la zona, fue localizado uno de los sospechosos, que caminaba por un callejón cercano acompañado por un menor y una mujer. Presentaba una lesión en el rostro y llevaba un cuchillo entre sus pertenencias. Más tarde, en otro procedimiento, los investigadores dieron con un arma de fabricación casera y con plantas de marihuana, elementos que reforzaron la hipótesis de un conflicto ligado al narcomenudeo.
Por lo que detallaron las fuentes, el caso tiene dos sospechosos detenidos y señalados como partícipes del ataque, mientras que otro par quedó con pedido de captura. Un quinto involucrado enfrenta una causa paralela por tenencia de armas.
El procedimiento en Las Heras
Poco más de un día después del crimen, se produjo casi de manera fortuita una detención durante un patrullaje preventivo de la Unidad Especial de Patrullaje (UEP) de Las Heras. El procedimiento se concretó este domingo, cerca de las 17.50, en calle Álvarez Condarco, entre Dorrego y Matheu, cuando los efectivos detectaron un camión que aparentaba estar realizando una mudanza.
Al acercarse al vehículo, de color azul y blanco, los policías observaron a tres hombres manipulando distintos elementos en la caja del rodado. Al intentar identificarlos, los sujetos ofrecieron resistencia, por lo que el personal actuante debió hacer uso de la fuerza de manera racional para reducirlos y controlar la situación en plena vía pública.

Durante la identificación, los uniformados constataron que uno de los aprehendidos, un joven de 26 años domiciliado en Luján de Cuyo, estaba sospechado como autor del crimen de Giménez. La alerta ya había corrido entre la fuerza. Ante esa situación, y con testigos de actuación, se dispuso la requisa del camión.
En el interior del rodado, los efectivos hallaron una bolsa de tela vegetal que contenía dos armas de fuego –una pistola calibre 9 mm con numeración limada y otra calibre 22-, una importante cantidad de municiones de ambos calibres, cargadores, balanzas digitales y varios teléfonos celulares.
Además, se detectó una bolsa con una sustancia blanquecina en forma de piedra, presuntamente cocaína, lo que motivó la intervención de personal especializado y profundizó las sospechas sobre un conflicto por tema de drogas.

