A comienzos de mayo, una pelea familiar encendió las alarmas policiales en el barrio Lihué de Guaymallén. Los testigos hablaban de un hombre que había apuñalado a su hermano, dejándolo en estado crítico. A la vez, el agresor fue reducido por otros parientes a golpes con un martillo. Ambos terminaron hospitalizados y la situación fue dramática.
Cuando los detectives identificaron al atacante, confirmaron que se trataba de un viejo conocido de ese sector del departamento: Hugo Víctor Corrales Martínez, alias Pelé. El hombre, de 47 años, tiene un amplio prontuario, numerosos pasos por la cárcel y desde hace tiempo se encuentra bajo la mira de los efectivos que trabajan en la zona por su actividad delictiva.
Corrales quedó detenido y fue imputado por lesiones graves por el fiscal de Homicidios Carlos Torres, quien ordenó su traslado a prisión. Así, el Pelé volvía a quedar tras las rejas después de cumplir recientemente una pena por una causa de violencia de género por la que fue condenado el año pasado.
La semana pasada, Corrales volvió a sumar una nueva condena en su contra, luego de un acuerdo al que llegó la defensa oficial, a cargo de Mirta Olivera, con el fiscal Torres, a cargo de la instrucción. En la audiencia estuvo representado por el ayudante fiscal Seiko Maehama para resolver el expediente mediante un juicio abreviado inicial.
Así, poco más de un mes del sangriento hecho, Pelé Corrales reconoció la autoría frente al juez Juan Manuel Pina, del Juzgado Penal Colegiado Nº 1, quien homologó el pacto entre las partes y condenó al acusado a la pena de 3 años y 10 meses de prisión.
Además, el magistrado le declaró la reincidencia, debido a sus antecedentes judiciales, por lo que el agresor deberá cumplir su castigo de manera efectiva y sin la posibilidad de acceder a algún beneficio carcelario.
En tanto, por pedido de la defensa se solicitó a las autoridades del Servicio Penitenciario que se arbitren los medios para resguardar la integridad psicofísica de Corrales y evitar que sea trasladado al complejo Almafuerte, ya que tiene conflictos con internos que allí se encuentran alojados.
Riña familiar
La reconstrucción sostiene que, cerca de las 21.30 del viernes 5 de mayo, Corrales se encontraba en su domicilio de la manzana 17 del barrio Lihué consumiendo bebidas alcohólicas y pasando un momento junto a su familia.
A esa hora, se inició una discusión entre Pelé y uno de sus hermanos, Felipe, de 59 años, en la vereda de la propiedad. El altercado fue subiendo de tono y potenciada por el estado de ebriedad de ambos, desembocó en agresiones físicas.
Hugo Víctor tomó un cuchillo de la cocina, salió a la calle y le asestó una puñalada en el sector izquierdo del pecho a Felipe, a la altura del corazón. Seguidamente, para frenarlo, otros parientes que estaba en el lugar redujeron al agresor y le dieron golpes en la cabeza con un martillo.
Ambos fueron trasladados en vehículos particulares al Hospital Central, donde los médicos procuraron darle asistencia a Felipe, a quien le detectaron líquido en el corazón a raíz de la herida punzocortante que sufrió en el tórax. Por eso, debieron ingresarlo de urgencia al Quirófano, ya que se encontraba con riesgo de muerte.
Pese a la gravedad inicial de las heridas, la intervención fue exitosa y el cuadro de la víctima fue evolucionando con el paso de los días. De acuerdo con la evaluación que le practicaron posteriormente peritos del Cuerpo Médico Forense (CMF), Felipe Corrales resultó con herida de arma blanca en el tórax, taponamiento cardiaco y lesión cortante en la cara apical anterior del ventrículo derecho, con tiempo de curación e inhabilitación laboral de aproximadamente un mes.
Vida delictiva
Corrales viene teniendo roces con la ley desde 1992, cuando tenía sólo 16 años y fue imputado en una causa por encubrimiento. Dos años más tarde, en 1994, ya con la mayoría de edad cumplida, fue detenido por una contravención.
Posteriormente, entre 1998 y 1999, sumó causas por daños agravados y lesiones y robo agravado, respectivamente.
Ya iniciado el nuevo milenio, Pelé fue investigado por lesiones y resistencia (2003), desobediencia (2008), resistencia (2009) y amenazas agravadas (2011).
Las seguidilla de delitos continuó con dos expedientes por desobediencia, lesiones leves y amenazas simples (2012), tenencia de arma (2013) y amenazas agravadas y lesiones leves (2015).
En el último tiempo, sumó varias causas de violencia de género: dos por amenazas simples en 2020, otro por la misma calificación en 2021 y una violación de domicilio y amenazas simples en 2022. En esos últimos hechos fue condenado en tres ocasiones, siempre en debates abreviados.
