Siempre con una pistola calibre 9 milímetros en la cintura o en un bolso. Incontrolable y violento. Con pasado carcelario. Sin el temor que puede generar enfrentarse a la policía. Alexander Ezequiel Saravia (24) fue acusado en diciembre del 2022 de dos hechos de sangre ocurridos la noche del 18 de diciembre del año pasado en el barrio San Martín de Ciudad y en el Aeroparque de Las Heras.
Una de las víctimas de esos ataques, Santiago Manuel Ñoqui Robledo Ibaceta, murió a los pocos minutos por dos plomos que ingresaron en su cuerpo. La otra, Lucas Agustín Celán (18), salvó su vida de milagro tras recibir siete impactos y aportó algunos datos para marcar al sospechoso. El 25 de mayo de este año, Saravia volvió a estar en la mira de los detectives de Homicidios por otro asesinato: el de un joven de 22 años identificado como Brian Ortubia, perpetrado en el barrio 12 de Mayo de Las Heras.
Saravia es conocido como el Chinito y el Ministerio de Seguridad había ofrecido 1.350.000 pesos de recompensa para personas que aportaran datos certeros acerca de su paradero. Este martes por la noche, los efectivos de Investigaciones que tenían como objetivo encontrarlo lo detectaron en el barrio Pedro Molina de Guaymallén mientras circulaba en un Renault Megane.
El malviviente hizo lo que pudo para no volver a caer en las redes policiales y no dudó en sacar el arma de fuego que portaba: apuntó y disparó contra los efectivos que iban tras él para evitar regresar al penal y se dio a la fuga a toda velocidad. Los miembros de la fuerza no tuvieron otra alternativa que contestar con sus armas reglamentarias. Sintieron que su vida estaba en peligro y se defendieron.
Al Chinito se le acabaron las vías de escape y terminó reducido en la vivienda de su padre. Pero sus familiares y otros allegados atacaron a los policías para evitar que se lo llevaran preso. Mientras agredían físicamente a los efectivos, alcanzaron a tomar el arma que portaba y la escondieron. Ese prueba no pudo ser secuestrada pero el pedido de captura se efectivizó.
Un día después de su detención, la fiscal de Homicidios Andrea Cecilia Lazo imputó al Chinito Saravia por homicidio agravado por el uso de arma de fuego (en dos hechos) y por tentativa de homicidio. Luego ordenó que pasara al penal desde su lugar preventivo de detención, la Comisaría Novena.
Un barrido electrónico detectó que presentaba rastros de pólvora en una mano, evidenciando que había accionado un arma de fuego antes de su captura y motivando al Ministerio Público para sumarle una acusación en su contra, que podría ser abuso de armas.
Las pruebas
El sujeto es considerado de extrema peligrosidad y se encontraba desde hacía algunas semanas en la cima de prioridades de búsqueda de Investigaciones. En los primeros dos ataques, los que tuvieron a Robledo Ibaceta y a Celán como víctimas, habría actuado con su hermano, quien está identificado como Agustín Laucha Saravia y está en la orden del día.
De acuerdo con información a la que accedió El Sol, la División Balística Forense trabajó sobre todas las pruebas levantadas en las escenas en las que, se sospecha, estuvo Saravia entre fines del 2022 y el 25 de mayo de este año, cuando habría cometido el último asesinato.
Policía Científica levantó vainas servidas calibre 9 milímetros Luger para realizar cotejos y el resultado fue el que esperaban los pesquisas: tanto en el crimen de Robledo Ibaceta en el barrio San Martín, como en el intento de homicidio de Celán en el barrio Aeroparque y en el asesinato de Ortubia en el 12 de Mayo de Las Heras, el autor de los hechos utilizó la misma pistola.
En la fiscalía de Lazo se investiga otro ataque ocurrido en enero de este año en Luján. Se trata de un intento de homicidio perpetrado en la intersección de calles Guiñazú y Chile, donde levantaron 5 vainas servidas calibre 9 milímetros Luger.
Esos casquillos fueron analizados por Balística y los profesionales determinaron que también fueron disparados por la misma arma empleada en los citados hechos de diciembre y mayo. A pesar de esto, Saravia no fue imputado en este expediente porque la víctima “no lo puede o quiere reconocer”, confiaron fuentes del caso a El Sol.
Uno por uno
El primero de los hechos que le imputan al Chinito Saravia ocurrió el 18 de diciembre del año pasado a metros de la casa del Santiago Ñoqui Robledo Ibaceta, ubicada en la manzana F del barrio San Martín de Ciudad.
La reconstrucción sostiene que, a las 22.20, llegaron hasta el lugar dos jóvenes que se movilizaban en una moto Rouser negra 150cc sin chapa patente. Ambos estaban decididos a matar.
Estacionaron el vehículo frente al cordón de la vereda y el sujeto que estaba de acompañante disparó dos veces contra la víctima, quien se encontraba a pocos metros del sitio. Uno de los plomos dio en el pecho y el otro, en su pierna derecha.
Para los investigadores, se trataba de los hermanos Saravia, Alexander y Agustín. Robledo Ibaceta fue llevado hasta el Hospital Lagomaggiore por testigos pero ingresó muerto. Había dejado la cárcel en noviembre. Una hipótesis sostiene que el ataque habría sido motivado por viejas broncas que nacieron en el penal, pero no descartaron un tema de drogas y hasta un conflicto por un terreno.
La esposa de la víctima fue la que marcó la moto Rouser frente a su hogar. Un detalle que también fue trabajado apuntó a una investigación iniciada el 14 de diciembre del 2021 por el homicidio de un hombre identificado como Néstor Fabián el Gringo Berrera en el barrio 8 de Abril de Las Heras, justamente donde tienen domicilio los Saravia. Ese hombre de 36 años fue asesinado en medio de un conflicto por comercio de sustancias y uno de los sospechosos fue el Ñoqui Robledo Ibaceta.

Cuarenta minutos después del ataque contra el Ñoqui, la misma moto Rouser con dos ocupantes fue identificada en otro tiroteo ocurrido en la manzana 27 del barrio Aeroparque de Las Heras, colindante al San Martín.
La víctima fue Lucas Agustín Celán y recibió siete balazos en calles Huanacache y Los Reyunos. La hipótesis principal apunta a que los agresores fueron los hermanos Saravia, los mismos que habían sido vistos disparando contra el Ñoqui Robledo.
Celán recibió un plomo en el tórax, cinco en el glúteo izquierdo y otro en el derecho. Salvó su vida y alcanzó a reconocer a los agresores, detallaron fuentes del caso. En total, en ese teatro del hecho, Policía Científica levantó 8 vainas servidas.
Esos expedientes están en manos de la fiscal Andrea Lazo. Con el paso de los meses, los hermanos Saravia quedaron en la orden del día. Hubo un tiroteo con cinco vainas halladas el 22 enero con un herido en Luján que podría involucrar al Chinito pero durante la siesta del feriado del 25 de mayo, otro crimen sacudió a Las Heras.
La víctima fatal fue Brian Ortubia, un joven de 22 años que trabajaba como albañil y estaba a punto de ser padre. Después de las 16 del citado día, en el barrio 12 de Mayo se escucharon una serie de detonaciones de armas de fuego.
La reconstrucción señala que una mujer llamado al 911 y contó que un joven había sido asesinado en el patio de su casa. Cuando llegaron los primeros policías, hallaron a la víctima boca abajo. Presentaba siete impactos de bala, la mayoría, en la espalda.
Testigos aseguraron luego que el joven venía escapando de su matador. Y agregaron que suplicó por su vida para que no lo mataran. Al otro día, la Justicia identificó los restos y también al sospechoso, quien quedó registrado por una cámara de seguridad de un centro cultural de la barriada.
Antes de abandonar la escena con la pistola calibre 9 milímetros en su mano, el sospechoso le gritó a la dueña de casa, que nada tenía que ver con el caso: “Ahora llamá a la gorra”, demostrando total impunidad en el sector. En total, en ese hecho, pero en dos lugares diferentes, Científica levantó seis vainas servidas.
Todo ese combo de casquillos levantados en los hechos fueron analizados por Balística y las coincidencias sirvieron para identificar a la misma persona, quien terminó siendo capturada esta semana luego de un intenso operativo.
