Brian Ortubia, la víctima.

Brian Ortubia tenía que presentarse a trabajar como albañil la tarde del jueves 25 pero no lo hizo. Fue ejecutado a balazos después de las 16 en el barrio 12 de Mayo de Las Heras. Un joven oriundo del barrio San Martín de Ciudad, que era conocido suyo, lo encontró en la calle y comenzó a correrlo con una pistola calibre 9 milímetros en su mano derecha. La víctima intentó refugiarse en una vivienda ajena a la suya en la manzana A, que se encontraba con la puerta abierta, pero pudo salvar su vida: el agresor lo asesinó de siete tiros en el patio.

Ortubia, de 22 años y con su pareja embarazada, suplicó para que no lo mataran pero el homicida no tuvo piedad. Estaba decidido a acribillarlo. Fuentes de la barriada contaron a El Sol que existió “un grave problema” entre ellos pero no tienen en claro el móvil. Desde ataques entre familias por citado complejo del oeste capitalino hasta conflictos por tema de drogas eran las hipótesis que bajaran los detectives de Homicidios.

Las vainas servidas quedaron en la escena y también en una calle cercana, lo que evidenció que Ortubia venía siendo perseguido por el matador. Esas pruebas iban a ser peritadas y cotejadas con levantadas en otras escenas de hechos del año pasado para intentar determinar si fueron disparadas por la misma arma.

El Chinito está en la orden del día. (Se pixela el rostro porque todavía no está detenido).

El caso tuvo una testigo clave en la causa, la mujer que se encontraba en su domicilio cuando la víctima se metió y comenzaron a dispararle. “Ahora llamá a la gorra”, le gritó el autor de los disparos fatales haciendo referencia a la policía mientras escapaba caminando con total impunidad por las calles de la barriada. Es en ese momento, durante la siesta, había niños en las calles.  

El autor del asesinato está identificado. No es la primera vez que viene siendo protagonista de hechos de sangre y tiene familiares de peso en el citado complejo del oeste capitalino, donde vivía Ortubia. Lo conocen como Chino o Chinito.

La fiscal de la causa, Andrea Lazo, ordenó su detención mientras continuaba sumando todo tipo de pruebas en la instrucción.

Justamente, además de algunos declarantes, el expediente cuenta con detalle sobresaliente, que complica al sospechoso: una cámara de seguridad lo captó con la pistola negra en su mano mientras escapaba de la escena.  Se trata del único aparato que hay en la barriada, que está ubicado en un centro cultural. Las imágenes comenzaron a ser peritadas por los policías de Homicidios durante el fin de semana largo y sirvieron para encaminar los trabajos investigativos.

Reconstrucción

Personal policial tomó contacto con la novedad cuando una mujer llamó al 911 a las 16.20. La testigo aseguró que había un hombre baleado en el patio de su vivienda del barrio 12 de Mayo. Cuando llegaron los primeros uniformados, encontraron a la víctima en el piso, boca abajo. Efectivamente, le observaron impactos de bala en diferentes partes del cuerpo (espalda) y presentaba pulsaciones bajas.

Si bien en ese momento no estaba identificado (recién el viernes confirmaron su nombre gracias a análisis de huellas), se supo que Ortubia ingresó corriendo a la casa de la manzana A mientras gritaba que lo querían matar. Segundos después, se escucharon las detonaciones y el agresor se dio a la fuga mientras dejaba en evidencia que no temía que llamaran a la policía.

Médicos del Servicio de Emergencias Coordinado (SEC) se presentaron en el teatro del hecho y confirmaron que los plomos habían ingresado por la espalda y las piernas de la víctima. En el patio dieron con seis vainas servidas y otra fue hallada en la calle.

Policía Científica trabajó en el lugar y Criminalística levantó el cadáver para la correspondiente necropsia. Al otro día, Ortubia fue identificado. Su madre declaró en la causa y también otros familiares, aportes que sirvieron para tener conocimiento sobre los últimos días de la víctima.