La Suprema Corte de Justicia de Mendoza anuló el sobreseimiento dictado en favor de los monjes Diego Roque Moreno y Jorge Oscar Portillo, ex responsables del Monasterio del Cristo Orante, y ordenó que la causa por presuntos abusos continúe su curso judicial.
La denuncia fue presentada por un ex aspirante a monje que residía en el templo y que acusó a ambos religiosos de abuso sexual, abuso de autoridad y abuso de conciencia. Con esta resolución, el máximo tribunal provincial consideró que el cierre de la causa dispuesto en 2022 fue prematuro.
El fallo fue firmado por los ministros Mario Adaro, autor del voto principal, y José Valerio, quien adhirió a esa posición. El tercer integrante del tribunal, Omar Palermo, no participó de la resolución por encontrarse de licencia.
Las trece claves del fallo:
- El caso sigue abierto: la Corte decidió que los sacerdotes no pueden ser liberados de la acusación todavía. Se anuló la decisión anterior que decía que no había delito o que había demasiadas dudas.
- No pelear no significa decir que sí: el fallo aclara que si una persona no grita, no se defiende físicamente o no dice “no” claramente, no significa que esté de acuerdo. El miedo o la manipulación pueden paralizar a alguien.
- Abusar del cargo es un delito: no hace falta usar la fuerza física o amenazas de muerte para que haya un abuso. Usar el poder que uno tiene como jefe, maestro o guía espiritual para presionar a alguien a tener sexo es, por sí mismo, una forma de abuso.
- Sentirse “atrapado” psicológicamente: los jueces explicaron que la víctima sufrió algo llamado “desesperanza aprendida”. Esto pasa cuando alguien siente que, haga lo que haga, no puede cambiar su situación dolorosa, por lo que deja de intentar defenderse.
- La palabra del cura era la “palabra de Dios”: en un entorno religioso tan cerrado, para el joven los sacerdotes representaban la voluntad divina. Eso hacía que fuera casi imposible cuestionarlos o negarse a lo que pedían, porque sentía que le fallaba a Dios.
- Control total de la vida diaria: los sacerdotes controlaban todo lo que el joven hacía: cuándo se bañaba, con quién hablaba y qué cartas escribía. Ese aislamiento hizo que no tuviera a quién pedir ayuda.
- Los expertos confirmaron que el relato es real: los psicólogos que lo entrevistaron muchas veces concluyeron que su historia era coherente, detallada y que no estaba inventando nada para obtener un beneficio.
- Los hombres también pueden ser víctimas: la Corte criticó la idea de que un hombre, por ser hombre, siempre tiene que poder defenderse o que no puede ser abusado. Los prejuicios de género no deben impedir que se haga justicia.
- El silencio no es consentimiento: para que algo sea consentido, la persona debe decir que sí libremente y antes de que pase. Si hay miedo, presión o una relación de poder muy desigual, ese “sí” no vale o el silencio no se puede tomar como un permiso.
- No fue un caso único: otros hombres que vivieron en el mismo lugar contaron historias muy parecidas. Esto demostró que los sacerdotes tenían una forma de actuar repetida con los jóvenes que estaban a su cargo.
- Maltrato durante la investigación: la Corte señaló que a la víctima se le hicieron preguntas ofensivas e innecesarias sobre su vida privada y su orientación sexual. Esto lo hizo sufrir de nuevo por culpa del propio sistema judicial.
- Se cerró el caso antes de tiempo: los jueces que anteriormente liberaron a los curas se apuraron. La Corte dice que había pruebas de sobra para que el caso llegara a un juicio real y se viera toda la verdad.
- Habrá un nuevo juicio: ahora, otros jueces deberán realizar un juicio nuevo y justo, escuchando a todos los testigos de nuevo para decidir la responsabilidad de los acusados.
