Daniela Palma, Sandra Jaquelina Vargas y su hijo Mauro Gelvez.

La megacausa federal que tiene como principal acusada a Sandra Jaquelina Vargas Méndez (49), la histórica jefa narco del oeste de Godoy Cruz conocida como la Yaqui, sumó en las últimas horas dos movimientos clave: fue recapturada una de sus presuntas operadoras territoriales y, en paralelo, quedó en manos de la Cámara Federal de Apelaciones la revisión del procesamiento con prisión preventiva dictado contra la líder y su hijo de 22 años, Mauro Jesús Gélvez, considerado uno de los soldaditos con mayor poder de acción en la zona.

La primera novedad se produjo este martes por la mañana, cuando personal de la Policía contra el Narcotráfico (PCN) detuvo a Daniela Lourdes Palma (32), sindicada como una de las responsables de un “quiosquito” de venta en el barrio La Esperanza, un complejo tipo asentamiento ubicado al lado del Campo Papa.

Palma se encontraba con prisión domiciliaria luego de ser capturada en julio, cuando se desarrollaron los allanamientos masivos, por el cuidado de sus hijos, pero la Justicia federal le revocó ese beneficio. La detención se concretó a las 10.20 en la sede del Equipo Técnico Interdisciplinario (ETI) de Godoy Cruz, donde había concurrido a presentar documentación vinculada a su situación procesal.

Según la información a la que accedió El Sol, quedó detenida comunicada y fue trasladada a la Comisaría Séptima para luego ser derivada a la U32 de los Tribunales Federales. Durante la requisa le secuestraron un teléfono celular Motorola y poco más de 18.500 pesos.

Palma fue señalada en la investigación de la PCN como una pieza activa en la estructura delictiva con base en los barrios del oeste godoicruceño. En noviembre, cuando el juez Leopoldo Rago Gallo dictó los procesamientos, se la ubicó como una de las operadoras que fraccionaba y comercializaba cocaína y marihuana desde su vivienda, además de realizar transferencias electrónicas hacia el entorno de la Yaqui.

Los detectives policiales y judiciales, liderados por el fiscal Fernando Alcaraz, dejaron al descubierto un engranaje con fuerte presencia femenina. Junto a Palma fueron procesadas otras mujeres del círculo íntimo y operativo, acusadas de sostener la red de venta barrial incluso cuando la jefa se encontraba privada de libertad por la causa que se le inició en el 2013.

Los pesquisas sostuvieron que la organización funcionaba de manera jerárquica: los puntos de venta distribuían las sustancias en pequeñas dosis y el dinero era rendido a la conducción, en muchos casos mediante billeteras virtuales. La estructura, según la resolución judicial, continuó activa pese al encierro de su líder.

Daniela Palma en el quiosquito de drogas donde fue detenida.

La apelación que puede cambiar el escenario

El otro frente abierto en la causa está en la instancia de revisión. Tanto la Yaqui como su hijo, Mauro Jesús Gelvez, apelaron este miércoles el procesamiento con prisión preventiva dictado por el juez Rago Gallo. El resto de los acusados no lo hizo.

Ambos fueron considerados parte central de una organización dedicada a la tenencia de estupefacientes con fines de comercialización agravada por la intervención de tres o más personas organizadas, y en el caso de Gelvez también por la tenencia de arma de guerra, ya que le secuestraron una pistola calibre 9mm.

Ahora la definición quedó en manos del tribunal de alzada, que deberá resolver si confirma la preventiva o introduce cambios en la situación procesal de los acusados.

El pronunciamiento no es menor. Vargas cumple una condena previa de 15 años por narcotráfico y lavado de activos. De continuar presa en esta causa y un eventual nuevo juicio con sentencia condenatoria, podría agravar su escenario intramuros con varios más privada de la libertad.