A las 19.36 del 8 de diciembre del 2023, Malén Ledesma (24) miró de frente a la cámara de su teléfono celular. Estaba sentada en el asiento del acompañante de una Toyota Hilux blanca, llevaba anteojos de marco oscuro y una remera azul. La fotografía la muestra tranquila, relajada, disfrutando de una tarde en alta montaña que había comenzado como una salida con un amigo y que terminaría de la manera más brutal.
Esa imagen es por estas horas una de las escenas que permiten dimensionar el contraste que atraviesa el juicio por jurados contra Iván Gabriel Juárez Cruz, que acribilló a la joven con cuatro puntazos en alta montaña, en Luján. También la arrolló con su vehículo.
Casi tres años después de aquella tarde, el joven, que actualmente tiene 26 años, está sentado en el banquillo y espera el veredicto de 12 ciudadanos. La fiscalía y la querella sostienen que asesinó a Malén en un contexto de violencia de género y piden que sea considerado un femicidio. Buscan la pena máxima, prisión perpetua. La defensa, en cambio, entiende que el caso sea encuadrado como un homicidio simple, calificación que prevé entre 8 y 25 años de cárcel.
La selfie fue tomada apenas once minutos antes de uno de los elementos que la acusación considera centrales para demostrar qué ocurrió después. A las 19.47, el teléfono de Juárez registró una búsqueda en Google: “aorta, arteria”.
El estudiante que googleó “aorta, arteria” minutos antes de asesinar a su mejor amiga en Mendoza
El 8 de diciembre del 2023, Malén Ledesma se tomó su última selfie a las 19.36 en el asiento del acompañante de una Toyota Hilux blanca. Sonreía con sus anteojos de marco oscuro y su remera azul, sin saber que once…
Durante la instrucción, se determinó que no fue una consulta casual. Y también este jueves testigos lo demostrarán. La encontraron al reconstruir la actividad del teléfono durante aquella jornada y la relacionaron directamente con las heridas que terminaron provocando la muerte de Malén.
La joven, sin embargo, no sabía nada de lo que estaba por suceder. En esa última fotografía no hay una señal visible de temor. No hay una escena de discusión ni una imagen que permita anticipar el desenlace.
Está en calma, como una chica que atraviesa una tarde más junto a una persona en la que confiaba, una palabra que repitió su mamá, Norma Analía Da Fonseca, en la primera entrevista que dio antes del inicio del juicio, con El Sol.
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Malén e Iván se conocían desde 2019, cuando ambos estudiaban en la Universidad Nacional de Cuyo y compartían una residencia estudiantil. Ella cursaba Filología Inglesa y él Traductorado de Inglés. Con el paso de los años construyeron una amistad que llevó a Juárez a formar parte del círculo familiar de la joven.
Pero para la acusación, ese vínculo no era igual para ambos. Los testimonios incorporados durante la investigación y también en el debate, señalaron que Juárez habría esperado algo más de aquella relación.
El quiebre se produjo cuando Malén comenzó una relación sentimental con otro joven, a mediados del año del hecho fatal. Sus padres contaron que, después de enterarse, Juárez la bloqueó de las redes sociales y cortó la comunicación.
Malén había proyectado incluso viajar a España junto con su novio cuando terminara sus estudios. Ese nuevo vínculo fue un elemento determinante en el conflicto. Después de varios meses sin hablar, Malén e Iván retomaron el contacto el 4 de diciembre, apenas cuatro días antes del asesinato.
El 8 de diciembre volvieron a encontrarse. A las 12.30, Malén le escribió a su padre que estaban teniendo dificultades para encender una fogata en la zona de las termas. A las 19.20 respondió otra broma de su papá. “Nos habría ahorrado un montón de tiempo”, fue uno de sus últimos mensajes. Todas esas pruebas fueron incorpordas al expedientes.
En ese mismo tramo de la tarde, los registros ubican a Juárez realizando búsquedas relacionadas con las Termas de Cacheuta. Pero el dato que después adquirió una dimensión decisiva apareció a las 19.47, tres minutos antes del ataque que la acusación ubica en la ruta 82. “Aorta, arteria”.
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La fiscal que instruyó la causa y también lidera el juicio, Andrea Cecilia Lazo, sostiene que esa búsqueda le permitió conocer dónde se encontraba la arteria principal del cuello y que, poco después, utilizó ese conocimiento durante el ataque. La reconstrucción forense determinó que Malén sufrió cuatro heridas punzocortantes en el cuello, algunas de hasta seis centímetros de profundidad.
La secuencia no corresponde a una agresión espontánea. Es uno de los elementos que pretende demostrar que Juárez actuó con conocimiento y que el crimen estuvo atravesado por una situación de violencia y desigualdad de poder.
La escena final se produjo en la ruta 82, a la altura del kilómetro 31. Una pareja que circulaba por el lugar junto con sus tres hijos observó una Toyota Hilux blanca detenida en la banquina. Los testigos describieron a un hombre y una mujer junto a la camioneta y señalaron que el hombre golpeaba a la joven, que estaba apoyada sobre el vehículo.
Después ocurrió una de las escenas más violentas reconstruidas durante la investigación. Al advertir la presencia de los testigos, el atacante soltó a Malén, que cayó al suelo. Luego subió a la Hilux, la puso en marcha y pasó por encima de la joven con la rueda trasera del lado del acompañante antes de escapar.


Uno de los testigos se acercó para intentar asistirla. La encontró con heridas en el cuello y una importante pérdida de sangre. Intentó contener la hemorragia, pero Malén se desvaneció y murió.
El hombre que había escapado no llegó demasiado lejos. La persecución terminó en Chacras de Coria, donde policías interceptaron la Hilux en la esquina de Viamonte y Pueyrredón. Juárez descendió con las manos ensangrentadas.
En ese momento pronunció una frase que luego se transformó en otra de las pruebas incorporadas al expediente: “Decime que no la maté, dejé el cuchillo en el interior de la camioneta”.
Los policías encontraron el cuchillo de mango rojizo dentro de la Hilux, además de ropa con sangre, la billetera de Malén y otras pertenencias. Las pericias posteriores detectaron heridas defensivas en las manos de la joven, lesiones en el cuerpo de Juárez y material genético de Malén debajo de las uñas del acusado.
También se reconstruyó que parte de las primeras agresiones se produjo dentro de la camioneta. Las manchas de sangre en el asiento permitieron establecer el desplazamiento de Malén hacia el exterior, hasta quedar tendida en la banquina.
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La discusión que queda para el jurado
Con la autoría prácticamente fuera del centro de la discusión (incluso la defensa lo dejó claro en los alegatos de apertura), el debate judicial se concentra ahora en otra pregunta: ¿qué delito cometió Juárez?
La fiscal Lazo, que en el juicio cuenta también con la participación del jefe de la Unidad Fiscal de Homicidios, Fernando Guzzo, sostiene que se trató de un homicidio agravado por femicidio.
La querella representando a los papás de la víctima, a cargo de Matías Salvi, acompaña esa hipótesis y apunta también a que el asesinato estuvo atravesado por una relación desigual de poder.
La defensa, a cargo de Ariel Benavídez y Gastón Nahman, intenta que el jurado descarte ese agravante y considere que se trató de un homicidio simple.

Durante el debate, la acusación también incorporó una pericia psiquiátrica que cuestionó la explicación de Juárez sobre una supuesta falta de recuerdo del crimen. Los profesionales señalaron que el acusado manipulaba y distorsionaba información de acuerdo con sus intereses y que intentaba ofrecer una imagen socialmente aceptable.
Juárez llegó al juicio sin haber declarado durante la instrucción. Durante las audiencias también se mostró nervioso, con movimientos constantes de las manos y los dedos. Frente a algunas de las descripciones del ataque, realizó gestos de negación. Su silencio no fue acompañado por una explicación sobre lo ocurrido aquella tarde.
De todas formas, el joven se encontraba analizando si hablaba ante el jurado y las otras partes. Podría hablar y contar su versión. Darle una respuesta a los padres de la víctima.
Todavía restan declaraciones de testigos y peritos. Entre las pruebas que serán expuestas se encuentra el trabajo realizado para recuperar y analizar las búsquedas que Juárez efectuó en su teléfono durante aquella jornada. Después llegarán los alegatos de clausura, previstos para este viernes, y finalmente las instrucciones al jurado antes de que los ciudadanos pasen a deliberar.
